viernes, 31 de octubre de 2008

LAS RUINAS SUBTERRANEAS.(Parte I)




El explorador danés Janus Soretensen y su inseparable ayudante Manubrriuss Kolenrotten hicieron un alto en su marcha para beber un sorbo de agua de sus cantimploras. Soretensen miró la suya con semblante preocupado: las reservas de agua se les estaban agotando, y, si no encontraban pronto lo que buscaban, las únicas opciones serían volver derrotados a la civilización para sufrir las mofas de sus colegas, o morir de sed en ese abrasador desierto.

Su ayudante comprendió al instante la disyuntiva que el célebre aventurero danés enfrentaba. Aunque siempre había participado con entusiasmo en todas sus expediciones, esta vez solo había aceptado acompañarle a regañadientes, y dejándose arrastrar por el inalterable entusiasmo de su maestro. Así las cosas, Kolenrotten creyó llegado el momento de hablar.

-Profesor-le dijo con respeto-creo prudente regresar. Aquí no hay nada, aparte de sol abrasador, un océano de arena y esos malditos escorpiones.
-Manubriuss, estoy seguro de que tiene que estar por aquí-dijo con énfasis Soretensen-. El gran Arne Saknussemm describió perfectamente las coordenadas del lugar, y estoy seguro de que he descifrado su manuscrito correctamente.

Dicho esto, se sentó en la arena ardiente, desplegó a la vista de su ayudante un antiguo pergamino, y comparó por enésima vez las coordenadas con la lectura de su modernismo aparato de GPS. Conforme con su verificación, dijo a su ayudante:

-Tal vez las dunas lo hayan cubierto todo. Debemos usar el sonar para detectar si hay estructuras subterráneas.

Kolenrotten, resignado, decidió obedecer a su maestro y mentor, aunque creía firmemente que el manuscrito de Saknussemm era una falsificación que su amo había incautamente adquirido.

Pero, para su sorpresa, tras veinte minutos de recorrer la zona, el sonar indicó la presencia de una inmensa estructura sepultada bajo la arena. Otra media hora les llevó encontrar una losa de piedra cubierta de inscripciones en un idioma desconocido, y moverla dejando libre el acceso a una escalera que se hundía en las profundidades, en cuyo dintel se leia la siguiente inscripción "LASCIATE OGNI SPERANZA VOI CHE ENTRATE" y mas abajo "el rifle sanitario sigue vigente". Sin dudarlo, los dos aventureros y hombres de ciencia encendieron sus linternas y comenzaron el descenso.

Tras descender unos doscientos escalones, se encontraron en una vasta cámara, la primera y majestuosa sala de una gigantesca ciudad subterránea. Con voz temblorosa, Soretensen palmeó en la espalda a su ayudante, mientras le decía:

-Lo hemos logrado, Manubriuss. Bienvenido a las ruinas de la Atlántida del ciberespacio: BLOGUETIA !!!!

Sería imposible describir las maravillas que los dos valerosos hombres de ciencia encontraron en su recorrida por la ciudad subterránea. A cada paso se asombraban de la sabiduría y el poder que la civilización bloguetiana debió tener en su apogeo. Lo más asombroso, sin embargo estaba aún por llegar. Sucede que la ciudad estaba diseñada como un vasto laberinto, convergiendo todas sus estructuras en un área central que albergaba una construcción coronada por una cúpula, con la imagen de la Diosa Tamara fuente de toda razón y belleza.

Franqueada su entrada a través de una galería de 128 columnas dóricas de alabastro, si eso en esta historia hay mucho pero mucho alabastro, los dos hombres de ciencia se encontraron en una habitación con un bajorrelieve que decía :«AQUÌ DESCANSAN LOS PADRES FUNDADORES». Custodiando el acceso a una habitación interior, yacía en el piso un robot. Soretenssen lo revisó, y rápidamente comprendió que el autómata había sufrido una falla en su solenoide principal, pero podía ser fácilmente reparado. Lo más interesante para el danés fue cuando descubrió una inscripción en la parte posterior del robot que decía "Santillán facit", el que llevaba en sus manos un lanzallamas, si era un especie de guardia, un cancerbero, celoso custodio de los Padres primordiales ( en esta historia hay mucho primordial y elemental como diría Lovecraft).

-Te das cuenta, Manubriuss?-dijo excitado-es el famoso Robot Pastenaca!

Alborozados, transpusieron el umbral que el autómata había custodiado, para encontrarse en una habitación cubierta de maquinaria de altísima tecnología, el brillo de cuyos monitores indicaba sin duda que todavía los sistemas funcionaban merced a alguna desconocida fuente de energía. En el centro del recinto se destacaban seis grandes estructuras de metal con tapa de cristal, y otra idéntica pero mucho más pequeña, parece ser que este ingenio era mantenido con la energía producida por la boludez, fuente inagotable que los Padres Fundadores habrían sabido dominar para su provecho.

Acercándose, advirtieron que cada sarcófago albergaba un cuerpo perfectamente conservado. Soretenssen reconoció al instante a cada uno de los individuos.

-Son los Padres Fundadores, sin duda. Ves, Manubriuss ? Éste, el que tiene el código de Justiniano en su mano, es Camestres. El que está vestido como un piloto de pruebas, debe de ser Mirko. Aquel es el Gaucho, sin duda, por la bombacha bataraza floreada con una extensión que debe ser el mítico látigo de carne y las espuelas . La que está vestida con ropa de látex, y con un látigo en la mano, debe ser Madame Susanna. El que tiene aspecto de anarquista y una AK-47 en la mano es Mantis, y el de guardapolvo cubierto de manchas de ácido, con los dedos teñidos de azul de metileno, debe ser Gustavo. El bicho que está en el sarcófago más pequeño, es seguramente el Mosquito. Solo falta Rachel !

-Profesor-dijo Manubriuss- creo que, si le dedicamos al problema un poco de tiempo, podremos reanimarlos, fijese lo que dice en la tapa del Mosquito, en alfabeto cirílico!!! (…) "... soy un dios y volvere del grotesco"


El horror, el horror, el horror ............



REJUASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS®!!!

CONTINUARÁ

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