lunes, 28 de diciembre de 2009

EL ENIGMA DEL DR. HAROLD FRAGAPANE.


Balmaceda, lo supo desde el principio.

- Viejo, te llaman por teléfono!-dijo asomándose a la cocina doña Aurora, la mujer del comisario retirado Artemio Balmaceda.

-Quién puede ser a esta hora?-preguntó Balmaceda alzando la vista del suplemento deportivo.

-No lo conozco, pero dice que es urgente y que llama desde Madrid-contestó la mujer.

Con un leve bufido, Balmaceda dejó su desayuno y se levantó encaminándose sin apuro hacia el living, donde el teléfono descolgado lo esperaba.

-Hola, aquí Balmaceda...quién habla?

-Comisario, Balmaceda-contestó una voz de marcado acento castizo del otro lado de la línea-, disculpe usted las molestias. Mi nombre es Gastón Irrauza, y estoy en este momento preparando una tesis sobre historia de la ciencia en la Universidad Complutense, aquí en Madrid. Necesito que usted me aclare un par de cosillas que me tienen perplejo.

-Si puedo ayudarlo encantado, mi amigo. Pero francamente no se me ocurre cómo podría serle útil.

-Pues verá usted: hace un par de días he hallado en la Internet, en forma fortuita, una historia que afirma que usted conoció al Dr. Harold Fragapane. Justamente, yo estoy escribiendo su biografía. Sobre él versa mi tesis. Confieso que hasta que leí esa historia no sabía nada acerca de una fórmula para hacerse invisible que Fragapane hubiera inventado. Pero aquí está la cuestión que me trae confundido: cuando, exactamente, conoció usted al Dr. Fragapane?

-En 1985, marrzo o abril...el mes debería confirmarlo, pero sobre el año no tengo dudas.

-No me tome usted a mal, pero...está seguro de que ese tío era realmente quien afirmaba ser?

-Nos mostró el pasaporte. Lo verificamos con mucho cuidado, porque al principio creímos que estaba un poco...bueno, fuera de sus cabales. Para mayor seguridad, aunque no era un procedimiento usual para un denunciante de un objeto perdido, le tomamos las huellas digitales. Era Fragapane.

-Hombre, pero esto se ha puesto muy mal, joder!

-Qué quiere decir?

-Pues mire usted: el primero que ha esbozado una biografía del Dr. Fragapane es un erudito cuyo nombre de pluma es El Gaucho Santillán. Él afirma que Fragapane murió en 1954, y el mecenas de Fragapane, el Conde Wolfang Turpiliatus Von Mentecat IX sostenía haber asisitido al sepelio y haber visto con sus propios ojos como cerraban el ataúd con Fragapane adentro. La tumba está en Extremadura, en el cementerio de la Abadía de los Catetos.

-Eso que me cuenta me deja bastante desorientado, mi amigo-dijo Balmaceda frunciendo el ceño.

- Eso no es todo. Hay una pareja de ex-hippies que ahora trabajan como analistas de inversiones en Wall Street. Esos dos escribieron sus memorias de juventud hace unos años, y afirmaban haber conocido a Fragapane en Katmandú en 1967, pero como los tíos en esa época estaban tan fumados, nadie les creyó.

En los años siguientes, hay quienes afirman haber hablado con él en Saigón en 1971, en Asunción del Paraguay en 1973, en Entebbe en 1977, y en Teherán en 1981. Después del ´81, no hay más reportes hasta que usted habló con él en Buenos Aires.

-Esta historia no deja de ser desconcertante. A priori uno pensaría se trata de un impostor. Pero con las mismas huellas dactilares...no, no es posible.

-Pero además quién hostias podría ser tan gilipollas para hacerse pasar por alguien como Fragapane, joder? ...Disculpe usted, pero esta historia me está sacando de mis cabales. Yo me las pelo para escribir la biografía de un científico muerto, y ahora parece que a este tío le da por aparecerse muy suelto de cuerpo después de fallecido como si fuera Elvis.

-Lo que me dice me interesa-se apresuró a remarcar Balmaceda-. Como usted seguramente ya sabe yo estoy retirado hace varios años, pero uno nunca se sale del todo de esta profesión. Si puedo ayudarlo en algo, lo que sea, hágamelo saber. Tengo contactos locales y también buenos amigos en su país, desde la época en la que con unos colegas trabajamos en colaboración con la Guardia Civil en un caso de contrabando de narcóticos. Se me ocurre que, por ahí, Fragapane simuló su propia muerte, vaya uno a saber por qué. Lo que le sugiero es que para estar seguro haga abrir su tumba.

-Lo haré, y le prometo que le haré saber lo que encuentre. Ya mismo hablaré con el Abad de la orden de los Catetos.

Cinco días después, Balmaceda recibía en su celular un SMS que decía:

“Abrimos la tumba. No había cadáver. Solo un monigote representando al Conde Von Mentecat con un cartel al cuello que decía: SIGAN PARTICIPANDO”.

El comisario retirado Artemio Balmaceda se rascó la sien izquierda, como hacía inadvertidamente cada vez que un problema lo desorientaba. Mientras tanto, se dijo para sus adentros que el Dr. Harold Fragapane era un personaje aún más misterioso de lo que en su momento había supuesto.


Autor: Gustavo


Buenos dìas.


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7 comentarios:

A las 29 de diciembre de 2009, 8:57 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Me encanta este relato. De lo mejor tuyo, gustavo.

 
A las 29 de diciembre de 2009, 14:49 , Blogger gustavo ha dicho...

Bueno, Gaucho, gracias por "prestarme" a Fragapane. Qué te parece si la próxima semana mandamos el de El Hombre Invisible, que también lo tiene como protagonista?

 
A las 29 de diciembre de 2009, 15:38 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Y daaaaaaale!!!

 
A las 31 de diciembre de 2009, 9:05 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Feliz 2010 para todos!!!!

 
A las 31 de diciembre de 2009, 20:31 , Blogger Mirko y su mosquito bailarín ha dicho...

Queridos amiguitos que tengan un FELIZ AÑO!!

 
A las 2 de enero de 2010, 7:38 , Blogger gustavo ha dicho...

Feliz 2010!!!

 
A las 4 de enero de 2010, 8:46 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Sì, feliz 20....èse! hic!

 

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