lunes, 14 de diciembre de 2009

LA FUGA DE LA MOMIA!



Las historias de Balmaceda.

Leguizamón volvió a encontrarse con el comisario retirado Balmaceda en el club 12 de Octubre, donde a veces coincidían, ya que el comisario frecuentemente por ahí a tomarse algo cuando visitaba a su sobrina. Leguizamón, por su parte, era habitué, como todos los veteranos del barrio.

Pasados los saludos de rigor, y las preguntas sobre el mutuo estado de salud, y superadas las las inevitables chicanas futbolísticas (eran de equipos rivales), Leguizamón sacó a la luz el tema de los casos excepcionales en los que Balmaceda se había visto envuelto. Y es que el caso del Golem del Riachuelo (1) había picado su curiosidad, y quería saber si el comisario había vivido más aventuras semejantes.

-Hubo una, ahora que me acuerdo, que fue tanto o más rara. Fue el caso de la fuga de la momia. Fue allá por el ….´68, creo. Sí, fue el ´68.

-Nunca leí nada en los diarios. De lo contrario, me acordaría.

-El caso nunca llegó a los diarios. Conseguimos mantenerlo secreto, y su buen trabajo que nos costó.

-Cuente, que ya me agarró la curiosidad.

-En los carnavales del `68 me llamó mi amigo, el comisario Ferrara, que estaba a cargo en una seccional de La Plata, para que lo ayude en un caso raro. Sucede que el Museo de La Plata había conseguido una momia recién llegada. No era de un faraón. Era de algún noble, o un sacerdote, algo así. Un regalo del gobierno egipcio.

Bueno, el asunto es que a alguien en el Museo se le ocurrió estudiar a la momia con un aparato de rayos X. En esos años, no existían los tomógrafos. En La Plata, los hospitales no querían hacerse cargo, porque decían que podía tener virus, hongos, o alguna otra peste.

Para evitar el papeleo, el arqueólogo a cargo tuvo la brillante idea de hacerle los estudios en la Capital, en el Hospital Rawson, que todavía existía. El tipo tenía un radiólogo amigo que estaba de guardia el viernes de carnaval, a la noche. Arregló con el amigo, cargó la momia en una furgoneta, con sarcófago y todo, y enfiló para la Capital.

-Y que encontró, cuando le hizo el estudio?

-Ahí empezaron los problemas. El aparato se rompió, y el radiólogo llamó a la empresa que hacía el mantenimiento. Le dijeron que hasta la mañana siguiente no podían mandar a nadie a repararlo, asi que dejaron el sarcófago en un cuartito al lado de la sala de rayos, y se fueron a cenar. Cuando volvieron, el sarcófago estaba, pero la momia había desaparecido.

-Se lo robaron?

-Al principio pensaron que era una broma de algún colega del radiólogo, pero la momia no aparecía por ninguna parte. Como la policía de La Plata no tenía jurisdicción en Capital, mi amigo me pidió que intervenga. Me hice cargo de las investigaciones.

-Y que encontró ?

-Al principio nada, hasta que me enteré que a una cuadra del Rawson, esa noche, un tipo disfrazado de momia había golpeado al empleado de guardia de una farmacia y lo dejó desmayado. Solo se llevó varios paquetes de vendas. Parece ser que se los llevó puestos, porque los paquetes vacíos quedaron en el piso de la farmacia, junto con las vendas viejas.

-Vamos, me va a decir que la momia estaba renovando su vestuario, comisario ?

-Parece que sí. Siguiendo la pista, me enteré que en el corso, esa noche, habían querido premiar como mejor disfraz a un tipo vestido de…momia.

-Vestido de momia, o era la momia?

-Parece que era la momia, nomás, porque cuando lo quisieron premiar salió balbuceando sonidos guturales, y no hubo modo de atajarlo para subirlo al palco a recibir el premio. Era tan fuerte, que no pudieron retenerlo.

-Y ahí se perdió ?

-No lo mejor viene ahora. Esa noche, en un club de barrio que quedaba cerca, se presentaban Martín Karadagian y sus Titanes en el Ring. La pelea final era, como se imaginará, Karadagián versus La Momia.

-Sí, era un clásico. Mis pibes siempre lo veían por televisión.

-Bueno, parece ser que justo esa noche, el luchador que tenía que hacer de La Momia, se enfermó. A lo largo de los años, distintos luchadores cubrieron ese rol. Esa temporada, era un tipo de Quilmes, después supe.

El asunto es que el luchador no llegó, pero no pudo avisar. Karadagián estaba molesto, y pensaba hacerle poner a otro luchador el disfraz, cuando de pronto entró la momia auténtica en el club. Atraída por los reflectores, se subió al ring, donde Karadagián esperaba.

-No me diga que Karadagián peleó con una momia de verdad!

-Sí, pero él no lo sabía. De entrada, Martín empezó con todo su repertorio : patada voladora, doble Nelson ; hasta su famoso golpe, el « cortito ». Pero nada funcionó: la momia le estaba pegando una paliza. Karadagián probó con el piquete de ojos, y descubrió que sus dedos estaban entrando en dos cuencas vacías.

Ahí se dió cuenta de que algo andaba muy, muy mal, y decidió hacer señas para que lo ayuden.

-Y los demás luchadores, se metieron ?

--Subieron al ring todos. Pepino el payaso, Rubén Peucelle el ancho, el armenio Ararat, Benito Durante y hasta William Boo, el gordo que hacía de árbitro, todos tratando de parar a la momia, que les dió a todos juntos una flor de paliza.

Los pibes del público deliraban, hasta que, en medio de la batahola, se cortó la luz.

-En peor momento no podía ser.

-Cuando volvió la luz, los Titanes estaban magullados, y la momia había desaparecido.

-Adónde se metió?

-Me llevó tiempo averiguarlo, pero interrogando a mucha gente que la vio en la calle esa noche, me enteré de que enfiló para el puerto, y encontré un marinero medio borracho que la vió subir al Alexandria Star, un carguero que, al día siguente, zarpó para Egipto, nada más y nada menos.

Revisando el muelle, encontré en un rincón algunos jirones de vendas, asi que parece que el marinero tenía razón.

-Y cómo sabía la momia que el barco iba para su tierra, Balmaceda ?

-No sé, Leguizamón, pero si una paloma puede orientarse, por qué no va a a poder hacerlo una momia?


Autor : Gustavo.


Buenos dìas.



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6 comentarios:

A las 14 de diciembre de 2009, 15:36 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Este cuento me encanta.

 
A las 16 de diciembre de 2009, 9:33 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Buen relato. Me encantaba Karadagiaán.

 
A las 18 de diciembre de 2009, 21:50 , Blogger gustavo ha dicho...

Hola a todos. Che, gaucho, no se si te lo conté, pero de pibe, en Quilmes, cuando estaba en la primaria, un día a fines de los ´60 estaba en la casa de una chica de mi grado. En eso llegó a visitala el tío, que era, o por lo menos a mí me lo pareció entonces, grande como un ropero. La piba me contó que el tío había hecho de La Momia en la troupe de Karadagián, o sea que lo de un catcher de Quilmes haciendo de La Momia tiene algo de verdad.

 
A las 19 de diciembre de 2009, 10:07 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Clarìsimo, Gustavo!

En quilmes hay momias y algùn mosquito!!

Saludos

 
A las 19 de diciembre de 2009, 17:12 , Blogger Igrac komarac (El mosquito bailarín) ha dicho...

Recuerdo que el punto débil de la Momia estaba en el coxis quizás donde nacía Kundalini el tema es que si se la golpeaba ahi se desequilibraba.

Muy bueno y es cierto en Quilmes pasan cosas extrañas.

Abrazos

 
A las 20 de diciembre de 2009, 3:35 , Blogger Irene ha dicho...

Muy buen relato Gustavo. A mi me caia bien el hombre de la barra de hielo y me hacian reir las viudas de Karadagian y la cancion "las viuditas misteriosas que se acercan sigilosas..."

 

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