lunes, 25 de enero de 2010

UN PROBLEMA DE AJEDREZ






Vassily Arkropjian era, aún medido bajo los parámetros más estrictos, un verdadero genio. Egresado del politécnico de Leningrado (cuando aún se llamaba San Petersburgo), habíase especializado en Física Cuántica, y a continuación se dedicó a la Informática. A los treinta y siete años se le nombró director del programa denominado OCA (Ordenador Cuántico Analógico), que tenía la ambiciosa meta de alcanzar el éxito en un elusivo proyecto: crear un revolucionario nuevo tipo de computadora conocido como el ordenador cuántico.


Mientras la lógica binaria había monopolizado la Informática desde sus orígenes, mentes inquietas imaginaron que un ordenador que usara los múltiples estados energéticos de los átomos para almacenar información, permitiría multiplicar enormemente el número de operaciones realizables en un tiempo determinado.


Tal dispositivo, si pudiera ser construído, permitiría analizar múltiples soluciones para un problema liberando a las máquinas de la dicotómica lógica binaria. Un ordenador cuántico sería tan flexible y creativo como la mente humana, pero infinitamente veloz y virtualmente infalible.


Si bien la teoría permtía suponer resultados alentadores, al igual que en el campo de la fusión nuclear irremontables dificultades técnicas parecían condenar el proyecto al fracaso. Todas las naciones avanzadas invirtieron cantidades enormes de recursos, humanos y materiales, tratando de ser las primeras en desarrollar un ordenador cuántico que funcionara eficientemente.


Arkropjian se hizo cargo del proyecto, y tras seis años de trabajo él y su equipo tuvieron éxito donde todos los demás habían fracasado.


Vassily decidió probar su computadora, a la que llamó Argus, explorando sus capacidades en un campo que había sido usado desde largo tiempo atrás para testear los alcances de la inteligencia artificial: el juego de ajedrez. Aunque en ese momento ya los maestros más talentosos, y aún los campeones mundiales, eran presa fácil de los ordenadores, el juego no había perdido nada de su fascinación entre sus millones de adeptos desperdigados por el mundo, entre los cuales se contaba el propio Arkopjian.


Para testear el ordenador cuántico, Arkopjian decidió programarlo solamente con los conceptos básicos del juego: los movimientos de las piezas y el reglamento del juego, prescindiendo de todo concepto teórico sobre sistemas de apertura, estrategias de medio juego o finales. Si las expectativas de Vassily se cumplían, Argus no necesitaría más para desarrollar una estrategia propia.


Argus informó a su creador que necesitaba tiempo para analizar las múltiples posibilidades del juego, tarea que llevó a cabo jugando consigo mismo durante ciento catorce horas. Finalizado ese lapso, anunció que estaba dispuesto a enfrentar a cualquier contendiente. Arkopjian, siendo él mismo un jugador talentoso, decidíó probar personalmente las habilidades de Argos, y se decidió a enfrentarlo con las piezas negras.


Grande fue la sorpresa de Arkopjian cuando Argos, juntamente con su primera jugada (e4), anunció jaque mate en 136 jugadas. Vassily temió una malfunción de Argos: las mejores computadoras conocidas solo podían en ese momentro calcular todas las combinaciones posibles con una profundidad de unos 50 ply, o sea, 25 jugadas en avance. Intrigado, respondió …e5, a lo que Argos replicó Cf3, anunciando esta vez mate en 135 jugadas. Cuando Vassily jugó Cc6, Argos respondió Ab5… y esta vez, jaque mate en 127 jugadas.


Pese a todos sus esfuerzos, la posición de Arjkopjian era algo inferior tras la jugada 19, difícil en la 35, y desesperada en la 64. Decidido a luchar hasta el final, recibió jaque mate en la jugada 81.


En la segunda partida, Argos volvió a jugar e4, y ante la respuesta …e5 y la subsecuente Cf3 por parte de Argos, Vassily optó por …d6. La respuesta de Argos fue g3, anunciando jaque mate en 134.


Esta vez Vassily opuso un poco más de resistencia, pero Argos dio mate en la jugada 86. A esa partida le siguieron muchas, y Arjkopjian, siempre jugando con las piezas negras, observó que la primera jugada de Argos era invariablemente e4. Pacientemente Vassily exploró una a una todas las posibles combinaciones observando las respuestas de Argos, hasta encontrar una óptima respuesta a cada jugada de Argos.


Asombrado, verificó que su rey recibía jaque mate en 136 jugadas. Comprobó consternado que ese era el mejor resultado que podía obtener.


Grandes maestros, y hasta el campeón mundial de ajedrez fueron llamados en secreto para competir con Argos, y todos fueron derrotados, ya jugaran con blancas o con negras, pero, cada vez que Argos jugaba con blancas, su primer movimiento era invariablemente e4, anunciando jaque mate en 136 jugadas. Idénticos resultados se obtuvieron enfrentando a Argos con los más poderosos ordenadores digitales y los más sofisticados programas existentes.


Solo había un modo de derrotar a Argos: obligarlo a jugar con las piezas negras, y que su contrincante humano reprodujera las jugadas óptimas que el ordenador cuántico, jugando con blancas, había encontrado y que conducían a dichas piezas a la victoria al cabo de 136 jugadas.


Vassily y su equipo recibieron las más calurosas felicitaciones: la computación cuántica era una realidad, y sus alcances, insospechados. No obstante, una cosa empañaba la alegría del genio ruso. Su ayudante Ivan, advirtiéndolo, le preguntó cual era el motivo de su desasosiego, a lo que Vassily le respondió:


-Ivan, hemos abierto una nueva puerta, y hemos hecho realidad un sueño. Las computadoras cuánticas existen, y funcionan a la perfección. No obstante, siento pena por el ajedrez. Durante siglos creímos que era un juego hermosos e infinito, y ahora sabemos que era solo, un problema.


Uno muy difícil, es cierto, pero que admite, de todos modos, una unica solución óptima. Al encontarla, hemos perdido la magia que el ajedrez tenía, y eso nunca se recuperará.


Supongo-dijo, para terminar-que el precio que hay que pagar por el progreso es siempre el mismo: el fin de la magia.


Autor : Gustavo.


Buenos dìas.

lunes, 18 de enero de 2010

TEORÌA DEL CAOS.


EL EFECTO MARIPOSA INVERSO.

Para quienes se especializan en la Teoría de Caos, el llamado Efecto Mariposa es un ejemplo de las posibles e insospechadas derivaciones de una ínfima perturbación en un sistema complejo: una mariposa que aletea en Beijing y desencadena un huracán en Nueva York. Sin embargo, también es posible un fenomeno diamentralmente opuesto, al cual llamaremos el Efecto Mariposa Inverso.

La caída de las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001 desencadenó una serie de eventos cuyos resultados finales todavía no pueden ser completamente evaluados. Sin embargo, una de las cadenas causales que se originaron en este hecho puede ser seguida hasta sus últimas cnsecuencias.

Cuando el sargento Helmut Kahn, siguiendo las órdenes de su gobierno fue enviado a Afganistán como parte de un contingente de apoyo del Bundeswehr, no esperaba que tres meses después, en una calle de Kabul, durante una misión ordinaria de patrulla, un talibán emboscado le iba a volar el parietal con un disparo de un AK-47. La puntería del francotirador fue lo bastante certera para asegurarle una muerte inmediata, y en consecuencia misericordiosamente indolora.

Su novia Erika, devastada por la noticia, se sumió en una honda depresión por espacio de doce días exactos, al término de los cuales salió de la crisis con la firme intención de cambiar de paisaje para olvidar. Por esa razón, tomó una oferta de ultimo minuto de una agencia de turismo y decidió volar a Perú, para realizar su postergado deseo de conocer Macchu Picchu.

Lo que nunca iba a suponer era que en el curso de ese viaje iba a cruzar su camino con Ariel Malvergni, un mochilero argentino que también estaba vistando las ruinas, y que paraba en el mismo hotel. Un par de explosivas noches juntos en las que ayudó a Erika a mitigar su pena con una ración desenfrenada de sexo convencieron a Ariel de olvidar sus obligaciones y postergar su regreso a Buenos Aires una semana.

Cuando regresó, Buenos Aires lo estaba esperando, pero su trabajo en la oficina no. De modo que juntó sus ahorros y se fue a Alemania a buscar a Erika y probar suerte en Europa. Tras ocho meses en Alemania, harto del clima y extrañando absolutamente todo de su patria, hasta la endémica corrupción, Ariel se despidió de la alemana, sacó un boleto de avión y volvió a su casa. Consiguó trabajo haciendo delivery para una pizzería.

Mas o menos en esa época, Ramón Ávila, un chicano enrolado como marine que había hecho la campaña de las tropas americanas hasta la toma de Bagdad, ya se había hartado de participar en una victoria ficticia, que era en realidad una derrota a plazo fijo para las fuerzas ocupantes. Cansado de sepultar camaradas se decidió a abandonar el ejército de los Estados Unidos, y el país mismo. Se empleó como guardaespaldas del director de la filial argentina de una empresa multinacional, y se mudó a Buenos Aires.

Mientras tanto Thomas O´Connor, corresponsal de la BBC en Sudán, era trasladado, para gran satisfacción suya a la corresponsalía de Argentina. Si Argentina era el Tercer Mundo, Sudán era el séptimo círculo del Infierno de Dante, se dijo O´Connor para sí.

Claude Marais, había tenido un próspero negocio de exportación de antigüedades en Basra hasta que la inestable situación le hizo liquidar su negocio y dejar Irak junto con su Masud, su perro Labrador, en busca de un lugar menos peligroso. Volvió a establecerse en Francia, pero buscando nuevos mercados para comprar antigüedades decidió pasar unas semanas en Buenos Aires, anudando contactos entre los anticuarios de San Telmo.

La mañana del evento en cuestión Ávila, que tenía el día libre, pidió por teléfono una pizza grande de muzzarella con tres porciones de fainá desde su departamento. El dueño de la pizzería tomó nota del pedido, lo empacó y se lo pasó a Ariel, que se subió a la moto con el paquete.

Simultáneamente, O´Connor se dirigía en un taxi a cubrir unas manifestación de protesta frente a la Embajada de Estados Unidos organizada por diversas entidades musulmanas. Marais paseaba despreocupadamente por la zona con su perro.

Una mariposa monarca que volaba por la zona, rozó imprudentemente la nariz de Masud, que, excitado, echó a correr tras ella antes haciendo que la correa se escurriera de la mano de su dueño. El perro cruzó la avenida a toda carrera, casi metiéndose bajo las ruedas de taxi en el que viajaba O´Clonnor. El taxista lo esquivó con un volantazo, para encontrarse frente a la moto de Ariel, que se subió a la vereda para evitar la colisión, cosa que consiguió, a costa de que la caja de la pizza volara un par de metros y aterrizara en la vereda.

Mientras Marais recuperaba a su perro, y el taxista seguía viaje vociferando desde su coche, Ariel levantó la caja con la pizza y se apresuró a continuar su recorrido con un suspiro de alivio. Lo que no alcanzó a advertir fue que en el suelo quedaban los restos de la mariposa, aplastada por la caja, como una inesperada víctima colateral de una guerra distante.



Autor: Gustavo.



Buenas tardes.

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lunes, 11 de enero de 2010

ARTE RUPESTRE Y GRAFFITI.















(Perro mordìendole las bolas a un indio)


(Cuevas de San Quelotirò. Chivilcoy)



La imaginación popular hace que, en momentos aciagos, los habitantes de este rincón del mundo nos consolemos de nuestras desgracias e imperfecciones nacionales suponiendo que el futuro le pertenece indudablemente a Argentina.


Sustentamos esta creencia de propiedades analgésicas en la irrevocable convicción de que Europa está vieja y agotada para llevar sobre sus hombros la marcha de la civilización, y atraviesa por una etapa que se asemeja al canto del cisne. Los estadounidenses, por su parte, solo piensan en ganar dinero y consumir, pero carecen de estilo según nuestro análisis de la realidad. Los países asiáticos candidatos a futuras potencias hegemónicas son descartados rápidamente como alternativas válidas, por su falta de talento futbolístico, ese fiel indicador del grado de civilización de una nación.


Lamentablemente, nos vemos en dificultades serias cuando tratamos de encontrar un aspecto específico en el cual nuestro avance cultural sea un serio contendiente para las naciones del Primer Mundo, y así nos atrincheramos cual los espartanos en las Termópilas, en los sagrados nombres de Borges, Gardel y Maradona como nuestra última línea de defensa.


Meditando sobre el tema he llegado, sin embargo, a identificar un área de la cultura en la cual, evidentemente, hemos tomado la posta de nuestros predecesores de un modo tan claro, que nos abriga a alemtar esperanzas sobre nuestro futuro. Me refiero a esas manifestaciones de arte popular que son el arte rupestre y su derivado, el graffiti.


Como es bien sabido por todos, el arte rupestre tiene sus más destacados exponentes en las pinturas de las cuevas de Altamira y Lascaux, aparentemente de función mágica y orientadas a traer éxito en las cacerías. La civilización y la urbanización conllevaron la evolución del arte rupestre en pinturas murales y graffitis, como los frescos de arte erótico encontradas en Pompeya, o la sabia inscripción que todavía se conserva y dice: “las termas, el vino y las mujeres corrompen nuestros cuerpos; sin embargo lo mejor que existe son las termas, el vino y las mujeres ”.


Otro ejemplo lo constituye la iconografía de las catacumbas romanas.


Por razones inexplicables, este arte popular y vocacional fue cediendo terreno en Europa ante el embate de los pintores, esos mercenarios del pincel que, a sueldo de nobles y prelados, cubrieron los muros de las grandes construcciones con frescos apologéticos o litúrgicos que nada tenían que ver con los afanes cotidianos del individuo común.


Y aquí es, donde, precisamente, nuestro pueblo manifiesta su vitalidad y su resistencia a la anquilosada cultura oficial: en las paredes de los baños. En efecto, después de varios años en Alemania, he comprobado con asombro que las paredes de los sanitarios en los lugares públicos se encuentran, invariablemente, vírgenes de inscripciones o grabados. El panorama en Austria, Suiza, Francia, Italia y otras naciones europeas es igualmente desalentador.


Tal vez los más pesimistas atribuyan esta monotonía mural a la eficacia de los escuadrones de limpieza europeos, lo cual es infundado, porque los encargados de tales tareas son, generalmente, inmigrantes del Tercer Mundo, de modo que su eficiencia de limpieza debería ser comparable a la observada en los baños de nuestro país. Por este motivo, mi interpretación de este fenómeno es mucho más alarmante: los europeos están perdiendo su ingenio.


Todavía recuerdo muetras inolvidables del talento popular, como un increíble desnudo femenino que algún artista anónimo realizó en la puerta de un baño animado con la solidaria intención, seguramente, de inspirar a algún amanuense. O el clásico poema que decía: “Mendigos ignorantes/ quisieron fifarse un elefante/ alerta el paquidermo ante el desquicio/ tapose con la trompa el orificio”.Inolvidable es, asimismo, el ingenio del artista que escribió, con letras minúsculas, a dos metros de altura, y a la izquierda de un mingitorio : “Mientras leés esto, te meás el pie izquierdo”.


La desazón por no encontrar, por más empeño que puse en la empresa, maravillas semejantes en los sanitarios europeos, fue una causa de congoja que me hizo sentir, en un principio, más extranjero que nunca en un continente de tan diferente cultura. Posteriormente, meditando con más detenimiento sobre la cuestión, llegué a la convicción de que las pérdidas de unos constituyen las ganancias de otros, y la decadencia europea augura nuestro propio, resplandeciente futuro.


Por eso sostengo firmemente la convicción de que, no importa cuanto dinero tengan las naciones del Primer Mundo, o cuan poderosos sean sus ejércitos, están, de todos modos, condenados a la inevitable decadencia: individuos que no son capaces de escribir algo gracioso en un azulejo, no podrán jamás sojuzgar a nuestro pueblo.


Autor: gustavo.

Buenas tardes.

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lunes, 4 de enero de 2010

LEYENDAS URBANAS: EL FANTASMA DEL MINISTERIO.



Sarta de inùtiles.

La ciudad de Buenos Aires está llena de misterios. Uno de los más mencionados es la existencia de fantasmas en determinados sitios. Sin embargo, el secreto mejor guardado y por pocos conocido es la existencia de un fantasma que habita los pasillos de un Ministerio. Concretamente nos referimos al Ministerio de Economía, lugar ya de por sí suficientemente siniestro si tenemos en cuenta su nefasta influencia en la vida del argentino medio.

Se sostiene que se trataría del ectplasma desprendido en el momento de expirar por un antiguo y acreditado miembro de la alta sociedad de la Santa María de los Buenos Ayres colonial, cuyo nombre lamentablemente se ha perdido y la única evidencia documental de cuya existencia proviene de las memorias de un amigo suyo, un comerciante inglés que le compraba regularmente cargamentos de charqui desde 1804. Se dice que este próspero hombre de negocios y feroz partidario del partido monárquico nunca comulgó con los principios independistas de los prohombres de Mayo y sobrevivió a las prineras etapas de la Revolución alentado solo por la esperanza de un existoso contraataque de las fuerzas realistas. Sus frecuentes y dolorosos ataques de gota no hacían más que empeorar su malhumor crónico. La Asamblea del Año XIII lo arruinó al obligarlo a liberar a sus esclavos y la declaración de Independencia en 1816 fue demasiado para su minada salud. Se dice que murió jurando que “haría arruinarse a esos jacobinos, traidores a Su Majestad el Rey, como ellos mi ruina han causado, ya que por las armas no les podemos hacer entrar en razones”. Lamentablemente, el mal estado de los documentos que han llegado hasta nosotros hace ilegible el nombre del fallecido.

Lo cierto es que afirma el cronista haber sido testigo ocular de que poco después de la muerte del acérrimo enemigo de los patriotas su fantasma comenzó a acechar a eminentes hombres públicos, induciéndolos a tomar siempre las medidas económicas más desastrosas. Su primer gran triunfo habría sido convencer a Bernardino Rivadavia para hacerlo firmar el nefasto empréstito de la Baring Brothers, que sentó la piedra angular del endeudamiento externo de nuestra todavía joven nación.

Envalentonado por su éxito inicial, atribuible principalmente a un golpe de buena fortuna, el fantasma habría continuado induciendo medidas cada vez más catrastróficas en los gobernantes de turno. A medida que transcurrían las décadas el espectro habría ganado en experiencia provocando más descalabros en el erario público. Otro éxito resonante suyo digno de mención sería su manejo de las cuestiones de los ferrocarriles y las carnes. Al llegar a las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, la aparición de ultratumba habría aprendido lo suficiente como para acelerar el colapso financiero del país desacelerando su crecimiento primero, para reencarrilarlo firmemente después en la senda del subdesarrollo.

Los grandes éxitos del espectro en las últimas décadas, tales como el Rodrigazo, la tablita de Martínez de Hoz con la apertura indiscriminada de importaciones, la circular 1050, las sucesivas hiperinflaciones, el festival de bonos alfonsinista, las privatizaciones de ENTEL, Aerolíneas, YPF y todas las industrias estratégicas, el blindaje de Cavallo, el auge de los bonos provinciales, el megacanje, el corralito, el corralón, los recortes presupuestarios en salud y educación, la privatización y reestatización de los fondos de jubilaciones y pensiones y el aumento de la presión tributaria en la clase media indicarían sin dejan lugar a dudas que el fantasma del Ministerio de Economía está, a las puertas el Bicentenario, más activo que nunca.

Algunos expertos atribuyen este aumento de actividad a que el fantasma aprende su oficio y se vuelve cada vez más eficiente con el transcurso del tiempo. Otros, los más pesimistas, creen que el fantasma no existe y atribuyen a nuestra historia económica una explicación más sencilla. Estos incorregibles alarmistas sostienen que somos gobernados desde hace muchas décadas por una sarta de traidores e inútiles.

Autor: Gustavo.

Buenas noches.


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