lunes, 11 de enero de 2010

ARTE RUPESTRE Y GRAFFITI.















(Perro mordìendole las bolas a un indio)


(Cuevas de San Quelotirò. Chivilcoy)



La imaginación popular hace que, en momentos aciagos, los habitantes de este rincón del mundo nos consolemos de nuestras desgracias e imperfecciones nacionales suponiendo que el futuro le pertenece indudablemente a Argentina.


Sustentamos esta creencia de propiedades analgésicas en la irrevocable convicción de que Europa está vieja y agotada para llevar sobre sus hombros la marcha de la civilización, y atraviesa por una etapa que se asemeja al canto del cisne. Los estadounidenses, por su parte, solo piensan en ganar dinero y consumir, pero carecen de estilo según nuestro análisis de la realidad. Los países asiáticos candidatos a futuras potencias hegemónicas son descartados rápidamente como alternativas válidas, por su falta de talento futbolístico, ese fiel indicador del grado de civilización de una nación.


Lamentablemente, nos vemos en dificultades serias cuando tratamos de encontrar un aspecto específico en el cual nuestro avance cultural sea un serio contendiente para las naciones del Primer Mundo, y así nos atrincheramos cual los espartanos en las Termópilas, en los sagrados nombres de Borges, Gardel y Maradona como nuestra última línea de defensa.


Meditando sobre el tema he llegado, sin embargo, a identificar un área de la cultura en la cual, evidentemente, hemos tomado la posta de nuestros predecesores de un modo tan claro, que nos abriga a alemtar esperanzas sobre nuestro futuro. Me refiero a esas manifestaciones de arte popular que son el arte rupestre y su derivado, el graffiti.


Como es bien sabido por todos, el arte rupestre tiene sus más destacados exponentes en las pinturas de las cuevas de Altamira y Lascaux, aparentemente de función mágica y orientadas a traer éxito en las cacerías. La civilización y la urbanización conllevaron la evolución del arte rupestre en pinturas murales y graffitis, como los frescos de arte erótico encontradas en Pompeya, o la sabia inscripción que todavía se conserva y dice: “las termas, el vino y las mujeres corrompen nuestros cuerpos; sin embargo lo mejor que existe son las termas, el vino y las mujeres ”.


Otro ejemplo lo constituye la iconografía de las catacumbas romanas.


Por razones inexplicables, este arte popular y vocacional fue cediendo terreno en Europa ante el embate de los pintores, esos mercenarios del pincel que, a sueldo de nobles y prelados, cubrieron los muros de las grandes construcciones con frescos apologéticos o litúrgicos que nada tenían que ver con los afanes cotidianos del individuo común.


Y aquí es, donde, precisamente, nuestro pueblo manifiesta su vitalidad y su resistencia a la anquilosada cultura oficial: en las paredes de los baños. En efecto, después de varios años en Alemania, he comprobado con asombro que las paredes de los sanitarios en los lugares públicos se encuentran, invariablemente, vírgenes de inscripciones o grabados. El panorama en Austria, Suiza, Francia, Italia y otras naciones europeas es igualmente desalentador.


Tal vez los más pesimistas atribuyan esta monotonía mural a la eficacia de los escuadrones de limpieza europeos, lo cual es infundado, porque los encargados de tales tareas son, generalmente, inmigrantes del Tercer Mundo, de modo que su eficiencia de limpieza debería ser comparable a la observada en los baños de nuestro país. Por este motivo, mi interpretación de este fenómeno es mucho más alarmante: los europeos están perdiendo su ingenio.


Todavía recuerdo muetras inolvidables del talento popular, como un increíble desnudo femenino que algún artista anónimo realizó en la puerta de un baño animado con la solidaria intención, seguramente, de inspirar a algún amanuense. O el clásico poema que decía: “Mendigos ignorantes/ quisieron fifarse un elefante/ alerta el paquidermo ante el desquicio/ tapose con la trompa el orificio”.Inolvidable es, asimismo, el ingenio del artista que escribió, con letras minúsculas, a dos metros de altura, y a la izquierda de un mingitorio : “Mientras leés esto, te meás el pie izquierdo”.


La desazón por no encontrar, por más empeño que puse en la empresa, maravillas semejantes en los sanitarios europeos, fue una causa de congoja que me hizo sentir, en un principio, más extranjero que nunca en un continente de tan diferente cultura. Posteriormente, meditando con más detenimiento sobre la cuestión, llegué a la convicción de que las pérdidas de unos constituyen las ganancias de otros, y la decadencia europea augura nuestro propio, resplandeciente futuro.


Por eso sostengo firmemente la convicción de que, no importa cuanto dinero tengan las naciones del Primer Mundo, o cuan poderosos sean sus ejércitos, están, de todos modos, condenados a la inevitable decadencia: individuos que no son capaces de escribir algo gracioso en un azulejo, no podrán jamás sojuzgar a nuestro pueblo.


Autor: gustavo.

Buenas tardes.

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11 comentarios:

A las 11 de enero de 2010, 10:28 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Esta reflexiòn es mu apropiada.

Soberbio ensayo, gus.

 
A las 11 de enero de 2010, 11:33 , Anonymous Anónimo ha dicho...

El petroglifo está muy bueno. El relato, también.

 
A las 12 de enero de 2010, 17:20 , Blogger gustavo ha dicho...

Hola a todos. Nos acaban de embargar las cuentas del Banco Central en USA, gracias a esa brillante idea del Fondo del Bicentenario. Me parece que el fantasma del Ministerio, ahora directamente tiene su base de operaciones en la Rosada.

 
A las 13 de enero de 2010, 9:01 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Pero solamente un milloncito de dòlares, Gus. Es un vuelto.

 
A las 13 de enero de 2010, 10:20 , Blogger Mantis Atea ha dicho...

Esta muy bueno gustavo, es cierto lo mas probable es que todo se deba a la falta de imaginación, todavia no se dieron cuenta que no solo el baño está para las necesidades fisiológicas sino tambien para el arte efímero.
Recuerdo una inscripción de un baño el la Facu que decia: "creo que soy puto".
Pobre me dió pena.

 
A las 13 de enero de 2010, 17:17 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Bueno, pero al menos, le quedaba la duda!!

 
A las 14 de enero de 2010, 13:11 , Blogger Roxana ha dicho...

Me encantó la pintura rupestre.
Está buena para estampa de esas remeras nativaas... Seguro que se llenan de guita.
Saludos

 
A las 14 de enero de 2010, 14:15 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Roxana, la pintura rupestre, es como un poco fuerte.

Viste la cara del pobre indio?

Saludos

 
A las 15 de enero de 2010, 12:55 , Blogger Roxana ha dicho...

Cuántos poemas habrán retenido en su interior los baños públicos. Nada mejor que leer un grafiti en ese momento tan íntimo y personal puertas adentro...jajaja
Me acuerdo de uno que estaba imperdible pero no me da para transcribirlo.
Y??? Resucita ésto?

 
A las 15 de enero de 2010, 15:44 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

"En este lugar sagrado, donde llega tanta gente...." jajajaja!!

Mirà Roxana, hay mucho tràfico, entra gente, pero no dejan comentarios!!!

Deben pensar que les cobramos, o algo asì.

Un abrazo.

 
A las 15 de enero de 2010, 15:51 , Blogger Roxana ha dicho...

Gaucho! Acá también anda Ud. con el alcahuemometro???? jajajaja
N
o era ese precisamene el poema, arrancaba bien ordinario de entrada...

 

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