lunes, 10 de mayo de 2010

PEPE CAMIÒN.

La historia que les voy a contar, la de Pepe Camión, es real, y confirmada por varios testigos presenciales.

Todo pueblo que se precie, tiene su loco, o, al menos, algún habitante pintoresco que forma parte del folclore local. Pero tal vez ningún pueblo posea un personaje tan original como Colina, en Chile, donde vivía Pepe Camión, el hombre que se creía un camión.

Pepe no era, estrictamente hablando, un loco, sino una persona con un cierto grado de retraso mental, que le impedía hablar correctamente. Se dice que vivía con su madre, la única que parecía entender sus balbuceos. Los habitantes de Colina estaban acostumbrados a verle salir a la ruta, con un arnés que no se sabe quién le hizo, que tenía un volante, una bocina y espejos a los lados, para manejar el inexistente camión de Pepe.

Ya en la ruta, siempre trotando, recorría kilómetros, y paraba en alguna granja a "cargar" el camión con mercadería, después de estacionarlo. Por supuesto, maniobraba como si condujera un camión verdadero, y solo estacionaba si había lugar suficiente para el "acoplado".

A veces, se detenía a un costado de la ruta, porque había pinchado, o tenía algún desperfecto mecánico. Comenzaba entonces la mímica de reparar con imaginarias herramientas el desperfecto, lo que podía llevarle horas. Se lo podía ver al mediodía, en las fondas de la ruta, donde paraban los camioneros.

Allí, Pepe se detenía a comer, y al finalizar hacía ademán de pagar con billetes imaginarios, que el posadero tenía el buen talante de aceptar con benevolente complicidad.

Hasta los carabineros lo conocían, y le habían provisto de un grueso capote, para facilitar sus desplazamientos por la ruta en días de lluvia, porque Pepe no suspendía sus viajes por mal tiempo. A veces, para agregar más realismo a su fantasía, lo paraban en la ruta, para revisar sus papeles (le habían provisto de una especie de registro fraguado, para hacerlo feliz), y, para hacer más perfecta la farsa, a veces lo multaban por no tener su imaginario camión en regla .

Pepe, mascullando, se dirigía al municipio con la boleta de infracción, que pagaba con dinero inexistente ante la benévola mirada del empleado de turno.

Se cuenta que los camioneros tocaban bocina para saludarlo cuando se lo cruzaban, y Pepe contestaba haciendo sonar la suya. Todavía se recuerda cuando, haciendo recorridos cada vez más extensos, llegó a circular por las calles de Santiago, donde no se lo conocía. Pepe fue a dar a un calabozo por un par de días, pero la oportuna intervención de un oficial que lo conocía resultó en su inmediata liberación y una dura reprimenda para los agentes que lo habían arrestado.

También se tiene memoria de la ocasión en la que Pepe, agotado por sus incesantes viajes, cayó enfermo y fue hospitalizado contra su voluntad.

Ni la insistencia de los médicos ni las visitas de varios camioneros que lo apreciaban consiguieron convencer a Pepe de que tenía que alimentarse. Solo accedió a comer cuando alguien tuvo la genial idea de estacionar en el patio del hospital, bajo la ventana de su cuarto, el arnés con el volante y los espejos que conformaba el camión de Pepe. A la vista de su camión, Pepe recuperó las ganas de comer, y pasado un tiempo se recuperó completamente. Se cuenta que cuando Pepe dejó el hospital después de un largo tiempo, y salió a la ruta tocando bocina, a más de uno se le escapó un lagrimón.

Mi buen amigo Fernando Landero, que conoció a Pepe y me contó su historia, desconoce si todavía está vivo. A falta de datos más precisos, tanto él como yo preferimos creer que todavía continúa circulando por alguna ruta Pepe, el hombre que creía ser un camión.



Autor: gustavo.



Buenos dìas.

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9 comentarios:

A las 10 de mayo de 2010, 11:31 , Blogger leandro molins ha dicho...

Se lo voy a contar al maestro charly de la estacion de trenes que tambien se cree camion.
Me resulta tan familiar la historia, verlo a carlitos mover su volante, pasar los cambios, simular la amortiguacion.
Saludos.

 
A las 10 de mayo de 2010, 11:58 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Esta historia es verìdica.

Pepe Camiòn existiò.

el maestro charly, capaz que sea otro modelo.

Saludos

 
A las 10 de mayo de 2010, 12:03 , Blogger leandro molins ha dicho...

Si pense que era veridica y el maestro charly es otro modelo, cuando rompe motor, quiere decir que se defeco encima.

 
A las 10 de mayo de 2010, 14:25 , Blogger El Mostro ha dicho...

Fascinante.
En Quilmes teníamos al 'hombre-coche', que no siempre estuvo chapita, en algún momento previo se caso y tuvo hijos.

Un abrazo.

 
A las 10 de mayo de 2010, 16:02 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Es que siempre somos "normales", al principio, Mostro.

Despuès te volvès asesino serial. polìtico, camiòn, lo que sea.

Leandro, me imagino los personajes que debe haber en esa estaciòn!!

Saludos

 
A las 11 de mayo de 2010, 0:29 , Blogger Opin ha dicho...

El relato está perfectamente estructurado. Una belleza para ser leído y la historia es muy querible, tanto como su personaje.
Mis felicitaciones.
(Googleando el nombre Pepe Camión, aparecuó un grupo musical y un registro vacío en facebook.)

 
A las 11 de mayo de 2010, 9:29 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Es que no pasò la revisiòn tècnica, Opin.

 
A las 11 de mayo de 2011, 17:38 , Blogger Delirante ha dicho...

Yo conoci a este Pepe Camion y vivia en la zona de Colina... un ser magico, publico y breve (como suele pasar con los seres magicos) gran relato y mis respetos...

 
A las 17 de mayo de 2011, 0:58 , Anonymous Anónimo ha dicho...

perdon pero ese caballero era mi vecino y desaparecioo!!! de un momento a otrooo....soy de Colina!!!!

 

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