jueves, 15 de julio de 2010

EL POMBERO


EL EXTRAORDINARIO CASO DE PANTALEON CARRASCO


Antes de comenzar, debo aclarar que la familia Carrasco, existe. Son naturales de la zona de Castelli, en el Chaco. Nacidos en el campo familiar, es gente honesta, casi analfabeta, aunque bastante pìcara. El mayor, Francisco, hizo la conscripción allà por 1975, y quedò prendado de la “ciudad” (que era Resistencia, una ciudad pequeña, pero para Francisco, era Nueva York!) Consiguió trabajo, y fue trayendo a los hermanos, que eran hacheros en el monte. Asì llegaron Trànsito, Catalino, Pantaleón, y Antonio (que por suerte para èl, naciò un 13 de Junio, dìa de San Antonio. A los otros, el santoral los tratò bastante mal!) Mantienen a rajatabla las creencias de su niñez, sus miedos , y tambièn sus valores. Por ejemplo, no dicen CREER en el “Pombero”. Simplemente, lo han visto.

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Pantaleón fumaba en silencio, solo en el monte, a la sombra de su cobijo, mientras se cocinaba una tortilla al fuego. Pensaba en la mala suerte que estaba teniendo. A los 22 años, uno era nuevo, y no podìa elegir la zona del monte donde querìa trabajar. Te mandaban a los peores lugares, los màs lejanos, donde completar la cuota, te podìa llevar una semana. El hachero entra al monte el lunes, y no sale hasta que completa su parte. En ese lapso, lo puede picar una víbora, o caerse a un barranco, o lo que sea, y nadie se va a dar cuenta, hasta que sea tarde. Entonces, no se vuelve.

Encima, su parte del monte, ademàs de tener casi toda leña fina, lindaba con un estero. Nadie querìa ir ahì. Pantaleón, como todos los lugareños, sabìa que donde hay agua quieta, con camalotes, està el Pombero.

El Pombero, en realidad, (y Panta lo sabìa), no es realmente malo. Màs bien es bromista y pedigueño. Pero si no se le hace caso, se pone pesado. Cuando hay mujeres presentes, se pone celoso, y se la pasa tirando piedras.

En el monte, Pantaleón y los otros hombres estaban solos, pero entonces el Pombero mostraba otra conducta, que ponìa en evidencia su punto dèbil : el tabaco.

Porque este duende se muere por fumar. Hace cualquier cosa por un cigarro. Y es entonces, conociendo esto, que se lo puede mantener a raya.

Pantaleón ya sabìa que estaba cerca. Esa misma tarde, habìa perdido dos horas buscando una gallina con nidada, que se escuchaba entre los arbustos. Pero no habìa nada (porque el Pombero, para divertirse, o llamar la atención, suele imitar el reclamo de cualquier animal).

Ahora, mientras cocinaba, Panta sintiò un frìo en la nuca, y ,con el rabillo del ojo, alcanzò a ver al duende, a unos 50 metros, que lo estaba vigilando. Era como se lo habìan descripto. Un enano negro, pero de pelo largo rubio. Usaba un sombrero de paja, y en la mano, tenìa un bastoncito.

Bien aleccionado, Panta no lo mirò de frente, porque esto lo toma como un desafìo, y empieza a revolear piedras. Caminando lento, tomo una madera a modo de bandeja, y puso unos cuantos “armados”, y unas galletas, dejando todo cerca del monte, a la vista del engendro.

Volviò lento al cobijo, pero cuando se diò vuelta, ya todo habìa desaparecido. No estaban ni el Pombero, ni los vicios.

Es sabido, que cuando este duende come y fuma, desaparece por tres o cuatro dìas, suficiente para terminar la cuota, normalmente. Pero esa noche, a Pantaleón, el Pombero se le apareciò en sueños. Esto suele pasar con las mujeres, que a veces, hasta quedan embarazadas, pero es raro que pase con los hombres. En el sueño, Pantaleón viò al duende, que, agitando el bastoncito, le indicaba en direcciòn a una cañada, que estaba bastante lejos, pasando un guadal. Ahì, Panta nunca habìa estado. El camino era bastante malo.

A la mañana siguiente, Panta pasò el guadal, y, para su asombro, encontrò un montecito de quebracho colorado, justo del tamaño adecuado. Dando gracias al Pombero, terminò su cuota màs ràpido que nunca. Antes de irse, agradecido, le dejo otra remesa de tabaco, aunque el duende no habìa vuelto.

Sorprendidos de que un hachero nuevo, en uno de los peores lugares, haya salido tan ràpido del monte, los dueños de la maderera lo mandaron al mismo lugar, la semana siguiente.

Panta, después de dejarle los cigarros al Pombero, saliò para el guadal, y encontrò OTRA VEZ el mismo monte. Estaba como al principio. Como si no hubiese sido talado jamàs. Sin hacerse muchas preguntas, Pantaleón trabajò ràpido, y ràpido volviò a su casa.

Esto se repitiò varias veces, en los meses que siguieron. Asì, Pantaleón pudo ahorrar para el pasaje, y se fue para la ciudad de Resistencia.

Hoy en dìa, treinta años después, habiendo sido desmontada toda esa zona, y transformada en sembradìos de algodón, cuando Pantaleón va al campo familiar, a visitar a su madre, JURA, que en aquella cañada, detràs del mismo guadal, todavía està el montecito de quebrachos, que sigue cuidando el Pombero.


Autor: El Gaucho Santillán

Buenas noches.


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Etiquetas:

20 comentarios:

A las 11 de julio de 2010, 22:27 , Blogger Opin ha dicho...

Don Gaucho: Preciosa historia. Le doy un diez felicitado y dígame que ya lo tiene publicado, porque sino ya se lo estoy plagiando.
Yo conozco al Pombero de Internet, pero no pide fasos...

 
A las 12 de julio de 2010, 9:10 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Hola Opin. La historia es REAL.

Me la contò Panta. Y ellos estàn convencidos de que es algo normal.

Allà es asì.

Ah! tu blog dice que tiene un post sobre China, pero no aparece, cuando entràs.

Saludos

 
A las 12 de julio de 2010, 12:20 , Blogger A.R.N. ha dicho...

gaucho, linda historia de monte. besos

 
A las 12 de julio de 2010, 12:23 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

A.R.M. gracias, me la contaron tal como està escrita. Un beso.

 
A las 12 de julio de 2010, 12:26 , Blogger A.R.N. ha dicho...

arn gaucho arn

 
A las 12 de julio de 2010, 13:49 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

A.R.N. (ya me puse los lentes)

 
A las 13 de julio de 2010, 11:45 , Blogger leandro molins ha dicho...

del pitufo enrique no tenes?

 
A las 13 de julio de 2010, 16:22 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Qué linda historia! Me trae recuerdos...mis padres creían en el Pombero (él, de campo y obrajero) nunca lo vieron y me asustaban para que durmiera la siesta.Se ve que de los embarazos no se enteraron...si no me hubieran cambiado el permiso por más tiempo a la noche.Pero, la verdad, no creo en ese duende, será por las mentiras que me decían o porque no me lo contó algún testigo?
Un abrazo
Mónica

 
A las 14 de julio de 2010, 9:04 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Mònica, de tus pagos traje esta historia. Tanta gente cree en esto, que a veces, tengo que dudar. Te dejo un beso.

Leandro, del Pitufo Enrique, es otro precio. Un abrazo.

 
A las 15 de julio de 2010, 5:07 , Blogger gustavo ha dicho...

Gaucho: esa historia es digna del Aujero´nel Cuis!
Un abrazo.

 
A las 15 de julio de 2010, 9:11 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Gustavo, volvè a la Argentina!

Ya aprobaron el "Matrimonio Gay"!!!!!


(jajjajajajaja)

 
A las 15 de julio de 2010, 12:07 , Blogger leandro molins ha dicho...

otro precio el pitufo enrique..., y por el titi fernandez..., cuanto?, deci el numero mas o menos.

 
A las 15 de julio de 2010, 12:24 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

No, el Titì....no tiene precio!!


Te regalo a Elio Rossi. Lo querès?

 
A las 15 de julio de 2010, 12:25 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

14!

 
A las 15 de julio de 2010, 14:48 , Blogger gustavo ha dicho...

Eso no resuelve mi problema, Gaucho. Yo estoy enamorado de un quirquincho.

 
A las 15 de julio de 2010, 16:26 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

jajajajaja!!!

 
A las 16 de julio de 2010, 19:08 , Blogger rabidfish ha dicho...

Muy bueno Gaucho!!! Me encantó lo de los embarazos. Decí que acá no se conoce el Pombero, sino ya le hubieran adjudicado unos cuantos pibes.

 
A las 16 de julio de 2010, 19:08 , Blogger rabidfish ha dicho...

Muy bueno Gaucho!!! Me encantó lo de los embarazos. Decí que acá no se conoce el Pombero, sino ya le hubieran adjudicado unos cuantos pibes.

 
A las 17 de julio de 2010, 8:50 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

jajajaja!! En Paraguay, le adjudican muchos!

Un abrazo.

 
A las 28 de julio de 2010, 14:51 , Blogger AMBAR ha dicho...

Hola querido Gaucho, tus historias se adentran en mi imaginación como una enredadera...y creo que he visto el montecito y el pombero, menos mal que ya no me embarazo, lo describes tan bonito, me alegra que el joven cambiara de vida.
A la niña que guardo en mi, le encantan los cuentos.
Gracias,
Un abrazo.
Ambar.

 

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