jueves, 8 de julio de 2010

LA SOMBRA


Recuerdo muy bien aquella noche. Estaba, como era habitual, tomando una copa de brandy y leyendo The Times en el club, cuando entró en el salón Jaspers, el mayordomo de mi buen amigo Murchinson, para decirme que su amo suplicaba mi presencia en su residencia lo más rápido posible, para tratar un asunto de la mayor importancia. Murchinson, además de ser un brillante físico era también miembro del club, pero en las últimas semanas no se había hecho presente.

La última vez que habíamos compartido una copa me había dicho que estaría muy ocupado con un experimento de capital importancia. Teniendo por seguro que mi amigo no interrumpiría mi velada por un asunto trivial, seguí a su criado sin titubear hasta el carruaje que esperaba en la puerta.

Mientras viajábamos en el carruaje, pregunté a Jasper que ocurría con su amo, y el buen viejo me respondió que no podía decirlo con certeza. Únicamente sabía que éste estaba refugiado en sus habitaciones desde hacía muchos días, y solo entreabría la puerta para recibir su comida. Pensé para mis adentros que ojalá no me tocara encontrarme con un caso tan desafortunado como el de otro prominente miembro de nuestro club, el infortunado Harry Jekyll.

Reflexionando sobre el tema con un poco más de detenimiento pensé que esto era muy improbable, ya que Murchinson no trabajaba en el desarrollo de ningún compuesto químico, sino que dedicaba sus estudios teóricos a tratar de dilucidar las propiedades del espacio y del tiempo.

Cuando llegamos a la casa de Murchinson, Jarvis me anunció sin demora, y mi amigo me pidió que pasara a sus habitaciones. Le encontré sentado en su sillón de orejas tras su escritorio en la semipenumbra, de modo que solo el contorno de su silueta podía distinguirse. Me senté y me serví una copa de jerez que me ofreció, mientras le preguntaba el porqué de su llamada.

-Como sabrá-me dijo- hace mucho que estoy dedicado a estudiar la verdadera naturaleza del tiempo. Mi tratamiento matemático del problema me permitió llegar a una inesperada conclusión: es posible viajar en el tiempo, así como nos desplazamos en el espacio. Para demostrarlo, construí en mi laboratorio una máquina, y ésta es la razón por la cual me he mantenido aislado abocado a la realización del proyecto.

-Ha probado la máquina?-pregunté.

-Sí, y funciona, pero ha habido una falla. Sucede que consideré que, debido al riesgo involucrado, y a la enorme cantidad de energía necesaria para su funcionamiento, solo yo debía probarla en un principio, efectuando un corto salto hacia el futuro. Decidí desplazarme exactamente un minuto hacia adelante. Eso fue exactamente a la medianoche, hace veintidós días. Según indicaba el cronómetro de mi laboratorio, el experimento funcionó de modo satisfactorio.

No advertí, en un principio, ningún efecto adverso. Cuando quise regresar hacia atrás en el tiempo, encontré que ello no era posible. Aunque mis ecuaciones sugerían que el desplazamiento hacia el pasado o el futuro era igualmente posible, en la práctica parece ser que no se puede retroceder.

Consideré entonces que había sido acertado elegir un intervalo tan corto de tiempo para mi primer experimento, ya que solo había perdido un minuto de mi vida. Sin embargo, había algo con lo que no contaba…

Dicho esto, mi amigo encendió la lámpara que estaba sobre su escritorio. Observé con detalle su rostro ahora iluminado, y, fuera de un aspecto general de cansancio y un gesto más adusto que de costumbre, no noté en su semblante cambios dignos de mención.

Murchinson señaló al piso, y seguí con la mirada la dirección que me indicaba. Sobre la alfombra, la sombra de mi amigo se reflejaba. Podía ver su contorno con su copa de cherry en la mano derecha…pero la mano derecha de Murchinson estaba en ese mismo instante vacía. Lo miré, asombrado, pero antes de que pudiera preguntarle algo, comenzó a hablar.

-No entiendo como pudo suceder, pero algo salió mal-mientras decía esto, su sombra parecía beber un sorbo de cherry- y al parecer mi sombra y mi cuerpo perdieron sincronicidad-mientras decía esto, se sirvió un vaso de cherry y su sombra, en el piso, pasó su mano sobre su frente-. Al parecer, mi sombra está unos segundos adelante de mi cuerpo en el tiempo.

Hizo una pausa para beber un sorbo de cherry. Mientras tanto, la sombra comenzaba a pasearse por la habitación a largas zancadas. Azorado , le pregunté:

-Como es posible?

-No tengo idea-y mientras decía esto, se pasaba la mano por la frente- de lo que estoy seguro es de que no soy más dueño de mis actos.

Comenzó a pasearse por la habitación, como segundos atrás había visto hacer a su sombra. Decidí cerrar los ojos. No podía soportar la horrible vision de una sombra que se movía antes que su dueño.

-El problema es que siempre asumimos que la sombra es una proyección, un mero fenómeno óptico, condenado a reflejar en dos dimensiones nuestros movimientos-explicó abatido mi amigo-. Pero ahora, por desgracia, mi sombra no sigue mis movimientos, sino que yo me veo condenado, fatalmente, a seguir los suyos.

-Trató de revertir el experimento?-pregunté, y al instante comprendí que había formulado una cuestión obvia.

-Por supuesto, pero cada vez que realizaba un nuevo avance en el tiempo, la anomalía persistía. Medí con precisión el desfasaje, y es constante: veintisiete segundos.

Soy un autómata condenado a repetir, con veintisiente segundos de retraso, cada movimiento de su propia sombra. He perdido mi libre albedrío. Estos días han sido una tortura indecible, y la sola idea de continuar así me está llevando al borde de la locura.

-Qué puedo hacer por usted- inquirí.

-Por desgracia, nada. De hecho, solo quiero despedirme.

Abrí los ojos, y ví a su sombra extendiendo su mano hacia mí. Guardé silencio por unos segundos, sin saber qué responder.

-Le deseo suerte-me dijo-ha sido un honor contar con su amistad. Antes de que se vaya, le quiero hacer saber que he dejado todos mis asuntos en orden, y le he nombrado albacea de mis bienes. He destruido la máquina del tiempo, y todas mis notas.

Extendió su mano para estrechar la mía. Me incorporé, recogí mi capa y mi sombrero y me preparé a marcharme. Cuando llegué a la puerta le miré por última vez. Estaba sentado serenamente frente a su escritorio. En el piso, su sombra se llevaba una pistola a la sien. Me apresuré a salir y cerré la puerta.

Autor: gustavo.

Buenos Dìas.

Etiquetas:

13 comentarios:

A las 4 de julio de 2010, 22:08 , Blogger Opin ha dicho...

Mejor que excelente. Una obra para plagiar y plagiar, me voy a hacer millonario ¡¡¡ Está bueniiisssiiimmooo.
Un abrazo (Ya se lo robé)

 
A las 5 de julio de 2010, 9:51 , Blogger rabidfish ha dicho...

Muy bueno!!! Muy original

 
A las 5 de julio de 2010, 9:57 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Hola.
Opin, podès copiar, pero dejà para los fasos!!


Rabidfish, bienvenido/a. Y sì, gustavo siempre escribe locuras muy ingeniosas.

Saludos

 
A las 5 de julio de 2010, 14:34 , Blogger Viejex ha dicho...

Una locura muy ingeniosa, muy ingeniosa. Brillante!

 
A las 5 de julio de 2010, 15:26 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Y sì, es loco, pero con una gran inventiva.

(Yo lo quiero igual).

Saludos

 
A las 5 de julio de 2010, 18:17 , Blogger Opin ha dicho...

Tengo un Deja Vú con este relato. Juraría que lo he leído antes. Usted lo está reposteando?

 
A las 6 de julio de 2010, 9:29 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Sì, esto era del 2007, Opin.

Ud habìa nacido?

 
A las 8 de julio de 2010, 10:20 , Blogger leandro molins ha dicho...

un cambio a la maquina del tiempo de h.g. wells, pero en version tanguera, argentino es esto.

 
A las 8 de julio de 2010, 10:36 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Bueno, cambian algunos nombres y circunstancias.

La idea de algùn lado saliò.

 
A las 9 de julio de 2010, 11:47 , Anonymous Anónimo ha dicho...

mañana gana alemania y el domingo gana holanda

 
A las 10 de julio de 2010, 9:36 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Zàs! apareciò el pulpo!!!

(sabe escribir, che!)

 
A las 10 de julio de 2010, 14:33 , Anonymous Anónimo ha dicho...

soy el pulpo paul , gana alemania y holandaaaaaaaaaaaaa, soy el pulpero , aguante el pulpo requete pulpo, a la pulpa de santa lucia de la pulperia de la patria mia

 
A las 12 de julio de 2010, 12:18 , Blogger A.R.N. ha dicho...

muy bueno, mis felicitaciones a gustavo

 

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal