miércoles, 18 de agosto de 2010

LA SUEGRA. MI PUNTO DE VISTA.




Es un lugar común, que forma parte de nuestras tradiciones más caras, y que casi llega a la categoría de deporte, la recurrente costumbre de denostar a la suegra.

Los hombres hemos convertido a esa madre ortopédica, que viene adosada a nuestra esposa como una excrecencia indeseable, a la condición de nefanda bestia mitológica.

Así es como, sufridamente y sin poder defenderse, las suegras han sido un tema con que se ganaron la vida innumerables humoristas profesionales, y perdieron el tiempo multitudes de chuscos aficionados.

Pero no podemos, en modo alguno, dejar de reconocer el mérito de esas damas, a quienes la imaginería popular hace transmisoras y responsables de todos los abominables defectos y repugnantes rasgos de carácter que vamos descubriendo en nuestras parejas.

En efecto, más de una vez nos consolamos pensando que la dueña de nuestro corazón sería la más maravillosa mujer que en toda la faz de la Tierra pudiera hallarse, de no haber sufrido, desde la más tierna iinfancia, la siniestra influencia de su inescrupulosa madre. En nuestra desazón, llegamos a pensar que, por fatalidad o por azar, todos los genes responsables de reacciones inapropiadas o exasperantes que en nuestras esposas descubrimos en el curso de la diaria convivencia, son heredados de sus madres.

Pero es justamente en este punto, donde las suegras brindan a la institución del matrimonio un invalorable servicio. Más de un decepcionado esposo postergó la decisión de desaparecer para siempre para empezar una nueva vida en otro rincón del mundo, o suprimió sus tendencias al uxoricidio en el último instante, alentado solo por la esperanza de que, tarde o temprano, su suegra dejaría este mundo, y su miasmática influencia se disiparía.

Situaciones como las arriba citadas, son las que explican la función de las suegras en el ordenamiento del Cosmos. Suya, y solo suya, es la delicada misión de alimentar en nuestra imaginación la esperanza de que, si algo no funciona correctamente en nuestro matrimonio, la culpa de esa situación no debe achacársele a nuetras esposas.

Y así, a fuerza de empecinarnos en creer que nuestra suegra es una harpía, nos ocultamos a nosotros mismos la verdad que empieza a despertar en los oscuros rincones de nuestro subconsciente: que nuestra esposa es una verdadera bruja. La aceptación de esa verdad trae consigo una merma considerable en nuestra autoestima, porque nos induce a preguntamos cómo pudimos equivocarnos tanto al elegir a nuestra pareja.

No abrigo ninguna duda de que algún día surgirá un benefactor de la sociedad que desarrolle una agencia de alquiler de suegras, para que todos los hombres cuyas esposas carezcan de madre, puedan disfrutar de las ventajas de tener a su alcance, una suegra a quien vilipendiar y culpar de los problemas de la pareja. Y tan convencido estoy de la utilidad de estas damas que, si algún día vuelvo a casarme, lo haré pura y exclusivamente por el placer de tener una suegra a quien maldecir.

Autor: gustavo


Buenas tardes.

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16 comentarios:

A las 15 de agosto de 2010, 20:00 , Blogger OPin ha dicho...

Observa a tu suegra y conocerás a tu esposa dentro de unos años.
Mi primera suegra: llorona y manipuladora.
La segunda: Distante y germánica.
La tercera y última: Un sol que me defiende a muerte.
Ya se me pasó la época de culparlas.
Un abrazo

 
A las 15 de agosto de 2010, 20:43 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

!TRES!! Tres suegras!

Opin, usted, se ha ganado un monumento.

O una làpida, no sè.

Saludos.

 
A las 16 de agosto de 2010, 16:55 , Blogger OPin ha dicho...

Por eso soy pobre...

 
A las 17 de agosto de 2010, 12:51 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

jajajajajaja!!!!

Y bueno, pero rico en "experiencia".

 
A las 17 de agosto de 2010, 14:56 , Blogger Viejex ha dicho...

Gustavo, usted si que sabe como alegrarme el corazón!

Oyó alguna vez esa frase sobre la diferencia entre un optimista y un pesimista?

Si no lo hizo, decía algo como que un optimista cree que este es el mejor de los mundos posibles. El pesimista, en cambio, teme que el optimista tenga razón.

 
A las 17 de agosto de 2010, 16:54 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Gustavo anda medio perdido en su "regreso" a la Argentina, Viejex.

Ni yo puedo ubicarlo.

Pero seguro lo leyò. O te inventa que sì, porque es muy mentiroso!!

Saludos

 
A las 17 de agosto de 2010, 19:54 , Blogger leandro molins ha dicho...

Nunca tuve, asi de tragica es mi historia.

 
A las 18 de agosto de 2010, 11:57 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Leandro, sos Gardel!!!

 
A las 18 de agosto de 2010, 13:43 , Blogger Hashiko Sam ha dicho...

Hola que tal, ¿cómo te estás?, felicidades por el excelente blog que administra.
Quisiera poder contar con él en mis blogs, para que mis visitantes
puedan conocerlo, ya que sería de mucho interés para ellos.
Si está de acuerdo, por favor escríbame a manganimemaster@gmail.com

 
A las 18 de agosto de 2010, 14:51 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Bueno, Sam, veremos que es.

 
A las 19 de agosto de 2010, 15:24 , Blogger Mónica ha dicho...

aaajaja, muy cierto lo que se dice en el texto!
Seré suegra algún día y deseo que no me tiren a un lado, que no hagan infelices a mis hijos, que si les gritan digan:DIVINOS! SALIERON A LA MADRE!!

No puedo quejarme de mis suegritas.

La "actual" me sostiene como si fuera su hija (la más querida).

Muy bueno Gustavo
Abrazos

 
A las 19 de agosto de 2010, 17:15 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Y, hay suegras y suegras.

Esto es asì, Mònica.

Un abrazo.

 
A las 20 de agosto de 2010, 7:36 , Blogger Epístola Gutierrez ha dicho...

Interesante teoría. No tengo suegra ni la necesito.
Abrazo.

 
A las 20 de agosto de 2010, 10:05 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Epìstola, nunca digas nunca!!!

Un abrazo.

 
A las 20 de agosto de 2010, 16:55 , Blogger Epístola Gutierrez ha dicho...

Es cierto. Nunca se debe decir nunca. Pero la verdad es que no tengo ganas de una suegra en mi vida.
Otro abrazo.

 
A las 21 de agosto de 2010, 10:09 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Tà bien. Casate con un extranjero.

Asì està lejos, la "mami".

Saludos

 

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