lunes, 29 de noviembre de 2010

EL "I CHING" SEGÙN BORGES.


Hola amiguitos como hoy es un día apacible y esos son los momentos en los que en lo personal me refugio a releer algún buen libro, recurrí a uno de los autores que mas me gustan, y a propósito busqué este poema que si bien define la faz determinista de Borges, también demuestra la búsqueda constante que tuvo a lo largo de su vida de Dios.


Como es esperanzador quiero compartirlo con ustedes, seguramente ya lo conocen, pero es bueno a veces recordarlo, también lo tengo en el Libro de las Mutaciones de Richard Wilhelm, libro al que creo haber consultado solo unas tres veces en mi vida, y ha sido tan preciso y exacto que sólo faltaba que me llamara por mi nombre, quizás por eso por su precisión es que no lo he vuelto a consultar.


oooooooooooo"Para una versión del I King"



........................El porvenir es tan irrevocable

........................Como el rígido ayer. No hay una cosa

........................Que no sea una letra silenciosa.

........................De la eterna escritura idescifrable

........................Cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja

........................De su casa ya ha vuelto. Nuestra vida

........................Es la senda futura y recorrida

........................El rigor ha tejido la madeja

........................No te arredres. La ergástula es oscura,

........................La firme trama es de incesante hierro

........................Pero en algún recodo de tu encierro

........................Puede haber una luz, una hendidura

........................El camino es fatal como la flecha

........................Pero en las grietas esta Dios, que acecha



................................................................J. L. Borges


A Zahir.


Autor: Mirko.


Buenas tardes.

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jueves, 25 de noviembre de 2010

TRANSPLANTES


Una buena noticia para todos los ciudadanos de Bloguetia. En directo desde el Instituto Bloguetiano de Investigaciones Biomédicas, presentamos al jefe del Departamento de Cirugía Experimental, el doctor Helmut Scharfmesser, quien tiene un revolucionario anuncio que comunicar a la comunidad científica internacional.

-Buenos, días, doctor. Es un honor saludarlo. Antes de hacer su comunicación, díganos cómo fue que se dedicó a la cirugía de transplantes.

-Bueno, con un apellido como el mío, que significa "cuchillo afilado" solo tenía como opciones poner una carnicería, lo que para un vegetariano como yo sería contradictorio, o bien hacerme asesino a sueldo o cirujano.

-Y optó inmediatamente por la cirugía.

-En realidad, al principio elegí lo otro, pero me echaron de la Mafia porque siempre tuve mal pulso, y se me desviaba el cuchillo, así que mis trabajos no resultaban muy limpios que digamos. De todos modos fue una experiencia enriquecedora: me pagaron por mi silencio, lo que me permitió financiar mis estudios de Medicina.

-Y por qué se dedicó específicamente a los transplantes?

-Me viene de familia, en casa nunca se tiró nada, de modo que al empezar a trabajar como médico, cada vez que se hacía alguna autopsia yo trataba de aprovechar todo lo que sobraba. Así llegué a la conclusión de que había algunos transplantes que nadie había intentado, pero que valía la pena realizar.

-Cuál fue su primera innovación revolucionaria en ese campo?

-Tuve la suerte de realizar el primer transplante de cejas. El paciente falleció a las 30 horas, pero las cejas aún viven. Ese resultado me alentó a emprender proyectos más ambiciosos, y así fue que transplanté a una mujer de 52 años las cuatro muelas del juicio, que le habían sido extirpadas seis meses atrás. Esta señora nunca se había podido recuperar del daño psicológico de la pérdida de sus muelas, a tal punto de que estaba hospitalizada en una institución psiquiátrica, pero luego del transplante volvió a retomar su antiguo trabajo dirigiendo un laboratorio clandestino que fabricaba efedrina. También su vida familiar se normalizó, y volvió a azotar a sus hijos como siempre lo había hecho.

-Pero, según nos contaron, después usted realizó una intervención aún más compleja.

-Sí, junto con mi equipo realizamos un transplante de apéndice. Extrajimos el apéndice de un paciente con peritonitis y se lo colocamos a un individuo sano, a quien le habían extraído el suyo en la adolescencia. Fue, en realidad un doble transplante: le pasamos al paciente el apéndice, y la peritonitis también. En realidad pensábamos, luego de la muerte por septicemia del recipiente, continuar transplantando el mismo apéndice a sucesivos receptores, pero no conseguimos voluntarios. Mientras encontramos alguno, tenemos al apéndice infectado en animación suspendida.

-O sea que con toda esa experiencia acumulada se sintió lo suficientemente seguro como para intentar la operación que hoy nos trajo hasta aquí, a hablar con usted, y que es la cumbre de su vida profesional, por así decirlo.

-Claro, es así como usted lo dice. Estamos, yo y mi equipo, muy felices por el éxito de éste transplante.

-Transplante de..?

-Ombligo. Por primera vez, un paciente ha recibido un ombligo transplantado. La operación se llevó a cabo hace tres semanas, pero la damos ahora a conocer, porque estamos seguros de que el tejido transplantado funciona perfectamente.

-Aclárenos un poco más, por favor.

-El ombligo transplantado al paciente, que es un señor de 42 años con algo de sobrepeso, ha comenzado a acumular pelusa, lo cual, como es sabido, es la función del ombligo. Justamente el propio, el del paciente antes de la intervención, había dejado de acumular basuritas, lo que era indicio de un fallo orgánico irreversible y peligroso, de modo que decidimos tomar el riesgo y operar de urgencia.

-Fantástico. Cuales son sus próximos proyectos?

-Algo que nos moviliza mucho, a mi y a todos mis colaboradores, es hacer algo que nunca se hizo en materia de cirugía estética hasta el momento: un transplante de arrugas. No es difícil quitar arrugas, o reducirlas, esos son procedimientos rutinarios hoy en día, pero transplantar arrugas es un desafío que nadie se atrevió a encarar. Esperamos hacerlo nosotros, muy pronto.

-Gracias, doctor, por su tiempo. Y gracias también por su dedicación y su talento. Seguramente al leer este reporte nuestros ciudadanos estarán tan orgullosos como yo de pertenecer a Bloguetia, la república donde el futuro ya llegó.

Autor: Gustavo

Buenas noches.

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viernes, 19 de noviembre de 2010

EL HERRERO


Demetrio era el herrero del pueblo, desde que yo era pequeño. Decía ser griego, pero nadie sabía de dónde había venido. En un pueblo de agricultores, como el nuestro, siempre había herramientas que afilar o reparar, y Demetrio era muy bueno en su oficio. Cuando pequeño, me encantaba verlo trabajar en su yunque. Por lo demás, no tenía parientes ni se le conocían aficiones, salvo tomar de vez en cuando una copa de vino en la taberna.

Dejé de verle cuando abandoné el pueblo para ir a estudiar, y después de hacerme periodista, me encontré con que nada me impulsaba a volver. Lo cierto es que, cuando heredé en otra ciudad una casa que había pertenecido a mi bisabuelo,y en la cual acababa de morir su única habitante, una anciana tía que me nombró su heredero universal, decidí revisar la propiedad.

Entre las cosas que encontré al inspeccionar el altillo de la casa, estaba el diario de mi bisabuelo, que había emigrado desde Europa oriental muchas décadas atrás. Además del diario, estaban sus fotos, ya que la fotografía era a la vez su profesión y su pasatiempo. Con cuidadosa caligrafía, mi antepasado había escrito en el reverso de las fotos, comentarios y referencias cruzadas indicando en qué páginas de su diario se hacía mención a las personas retratadas en ellas.

Algunas me llamaron de inmediato la atención: eran fotos del herrero de su pueblo, en Silesia, trabajando en su yunque. El herrero era en todo idéntico a Demetrio, y, según pude leer en el reverso de una de ellas, también llevaba ese nombre. Revisando el diario, comprobé que el misterioso herrero, que vivía y trabajaba frente a la casa de mi bisabuelo, también afirmaba ser griego y para asombro de mi ancestro no parecía haber envejecido ni un día en las más de tres décadas durante las cuales habitó en ese lugar.

Mi bisabuelo afirmaba que cierta noche de 1914 había visto a una figura embozada y provista de una guadaña que se acercaba al taller del herrero, y que era a su vez la vivienda de Demetrio. Afirmaba que al poco rato escuchó el inconfundible ruido del martillo de Demetrio trabajando en la fragua. Anotó este suceso en su diario seguramente porque le pareció inusual que alguien llevara una herramienta de labranza a afilar con urgencia, en medio de la noche. Además, según observó, al día siguiente, el habitualmente impasible Demetrio se veía abatido y cabizbajo.

Según el diario, un par de días depués, el herrero abandonó el pueblo, sin dar a nadie razones de su apresurada decisión, y nunca nadie volvió a saber de su paradero. Unos pocos días después, la Gran Guerra estalló, y el mundo de mi bisabuelo y el de los otros habitantes del pueblo ya no volvería a ser el mismo.

Siguiendo un impulso innato en todos los que compartimos la profesión del periodismo y no pudiendo resistir la curiosidad de profundizar en el tema, decidí volver al pueblo donde nací, y hablar con el herrero, si todavía estaba allí. La idea de una serie de herreros homónimos, e idénticos, que se pasaban la profesión y hasta el nombre de padre a hijo me parecía buen tema para una nota.

Al volver al pueblo, comprobé con alivio que el herrero aún estaba allí, aunque, según algunos vecinos me contaron, tenia pensado abandonar el pueblo en un par de meses. Dirigiéndome al taller de Demetrio, me dí a conocer, porque luego de quince años había cambiado lo suficiente como para que no pudiera reconocerme a simple vista. Èl, por su parte, no había cambiado en lo más mínimo.

Decidí ir al grano y mostrarle el diario de mi bisabuelo, y las fotos de otro Demetrio. Le pregunté si era una asombrosa coincidencia, o, como yo creía, una relación de parentesco ligaba a ambos herreros. De paso, le pregunté sobre lo invariable de su aspecto, pese a los años transcurridos, otro extraño rasgo que también compartía con su antepasado, según el diario de mi bisabuelo. El herrero dijo que tenía un relato asombroso que contarme. Algo que tenía guardado desde hacía mucho, pero que le haría bien relatar, para desahogar su conciencia. Lo que me dijo, superó todas mis expectativas.

“El herrero de la foto no es mi antepasado, sino yo mismo-dijo Demetrio-. Soy griego, y Demetrio es mi verdadero nombre, pero nací en Micenas, cuando los muros de Troya aún estaban intactos. En esa época, yo ya era herrero. El más afamado de Grecia. Las mejores lanzas, las espadas más filosas, los escudos más resistentes, eran obra de mis manos. Cuando el infame ladrón de Paris perpetró su traición, Agamenón, Menelao y los otros príncipes y reyes aqueos me llevaron con ellos en su expedición punitiva. Siempre hay trabajo para un buen herrero, afilando arados o espadas, lo mismo da.

Tras acampar frente a los muros de Troya, el ejército de los aqueos dio a Príamo una oportunidad de evitar la guerra, pero el anciano era demasiado orgulloso para aceptarla, de modo que nos preparamos para recuperar por la fuerza lo que de buen grado se nos negaba. La noche antes de la primera batalla, estaba solo en mi tienda descansando, cuando una figura embozada entró. No puedo describir el horror de ver esas cuencas vacías, esas manos descarnadas…creías, acaso que la imagen de la Parca es solo una alegoría…? No, yo, que la he visto, puedo asegurarte que es tan real como tu y yo.

La Muerte me habló, y todavía se eriza mi piel al recordar sus palabras. Me pidió que afilara su guadaña, porque, me dijo, tenía muchas vidas que segar en el tiempo venidero. Traté de resistirme, pero fue tan persuasiva…hay acaso modo de negarle algo? Me dijo que, siendo yo el mejor herrero, haría que su herramienta fuera más filosa. El cuello de tantos valientes, agregó, no merece ser cercenado con un filo mellado. Al final, el resultado es el mismo, pero mucho más doloroso. Aún quienes deben morir en medio de tormentos, sufrirían mucho más, me explicó.

De modo que ahí estaba yo, conminado a hacer, por arte de mi oficio, menos penoso el paso al Hades de aquellos que, de todos modos, estaban de antemano condenados. Tuve que aceptar. Que hubieras hecho tú, en mi lugar ? Mi recompensa, o mejor dicho mi castigo, fue la inmortalidad. Tengo que estar disponible cada vez que la Muerte me necesita para afilar su herramienta.

Muchas veces me visitó, desde esa primera noche. Algunas de ellas, antes de importantes y sangrientos sucesos. Me visitó en las vísperas de Cannae, de Hastings, del brote de Peste Negra, de Hiroshima…cada vez con más frecuencia, porque cada siglo que pasa, hay más vidas que segar.

Durante todos estos siglos, no he envejecido, ni me he enfermado nunca. Cada tanto, debo mudarme a otro lugar antes de despertar sospechas. La gente no entendería que esto que hago es un deber, y un castigo, pero nunca un placer. Siempre he estado solo, no soportaría ver morir a alguien querido y saber que yo he aguzado el filo que segó su vida. Por eso dejé ese pueblo en Silesia. Sabía que muchos buenos hombres que conocía iban a morir en la Gran Guerra, y no tuve el coraje de verlo. “

Decidí que la historia de Demetrio, de publicarse, nunca sería creída. Siempre había sido un periodista serio, y no soportaría que me tomaran por loco. Me despedí del herrero, no sin antes pedirle que siga haciendo bien su trabajo. Cuando me llegue la hora, espero que la hoja de metal esté afilada, y que el golpe sea certero.

Autor: gustavo.

Buenas Tardes.


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jueves, 11 de noviembre de 2010

DIOS Y EL SEGUNDO PRINCIPIO




-Eh, Ammon, mirá quien viene! Que hacés, Dios?

-Ah, hola Zeus, que hacés ? Y vos como andás, Ammon ? La verdad que no los había visto, andaba apurado.

-Mucho laburo?

-Un infier…digo un toco. Estos tipos ya son como siete mil millones, y siguen pidiendome boludeces. El otro días estamos hablando de eso en una cena con Allah, justamente. Ustedes si que se jubilaron justo.

-La verdad que zafamos, loco. En nuestra época, eran muchos menos, y tampoco nos venían con planteos boludos, ni reclamos. Mirá: los egipcios ya estaban acostumbrados a que la inmortalidad era para el faraón y unos pocos más, y los demás se jodían sin chistar.

-Y a mí, los griegos no me pedían que fuera justo. Cada cagada que me mandaba, la entendían, y hasta te diria que la justificaban. Ni de la guerra de Troya me culpaban. Nunca, te juro.

-Ves? Ahí está, viejo! A mí ya me tienen podrido con tantas quejas: ”Por que Dios deja que haya pibes con hambre? “. ”Cómo Dios permite que haya guerras? ”Me cacho en Dios, que cobró ese réferi cornudo?“

-Sí, no es fácil lo tuyo.

-Mirá lo que pasó el otro día. Me rezó un chabón que quería hacer un asado en Pereyra, para festejar no me acuerdo que pelotudez, con toda la familia. Como treinta eran, y el tipo tenía miedo de que lloviera. Ese día, tenía que llover. Hacía cuatro meses que no caía una gota. Cuatro meses, un montón. Bueno yo me dije: un día más o menos que no llueva en el conurbano, es lo mismo, así que le dí el gusto al coso ese.

-Quedó contento?

-Sí, la pasó bárbaro, pero ni las gracias me dio, el muy turro. Y encima, al día siguiente empezaron no sé cuantos miles de quinteros a putearme porque se les arruinaban las verduras por falta de lluvia.

-Que bajón, loco.

-Es siempre así. Si arreglás una cosa, se desarregla otra. Evitás un tornado en Haití, y causás un tsunami en el archipiélago de Tonga. Y estos boludos que no entienden lo del Segundo Principio…

-Segundo Mandamiento?

-No, nabo, yo hablo del Segundo Pricipio de la Termodinámica: "La cantidad de entropía de cualquier sistema aislado termodinamicamente tiende a incrementarse con el tiempo". Cuando uno quiere arreglar algo, al final hace más quilombo. Como estos infelices no saben nada de Física, me vienen a reclamar a mí.

-La verdad, eso del Segundo Pricipio yo no lo sabía tampoco. Y vos, Ammon?

-No. Mirá, cuando yo estaba en funciones ya me había dado cuenta de que es mejor dejar las cosas como están, porque cuando uno trata de modificar algo se arma más bardo al final, pero nunca supe por qué.

-Bueno, pero paren un cacho, que esto no me cierra. Si ninguno de nosotros hizo el Segundo Principio, y cuando empezamos a laburar ya estaba todo armado…entonces quién lo puso en vigencia?

-No sé, sería alguna divinidad anterior, de la época que todavía estos salames de los humanos no tenían escritura, y por eso se perdió el nombre.

-Ah, claro, o sea que el responsable de todo este quilombo se las tomó hace milenios, y me vienen a cargar el fardo a mí? Espero que todos esos miles de millones de tarados inventen una nueva religión, así me retiro y me dejan de joder de una buena vez. Que se encargue la próxima divinidad de aguantarlos, porque a mí ya me tienen repodrido con tanta queja. Bueno, chau muchachos, me tengo que ir.

-Chau Dios, y tomátelo con soda.

-Nos vemos, Dios, y hacele caso a Zeus y no te calentés, que no vale la pena.



(Autor Gustavo)

Buenas tardes.

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jueves, 4 de noviembre de 2010

EL PROYECTO ARTICHOKE.


Uno de los más nefastos experimentos que se recuerden fue efectuado con el objeto de lavar el cerebro de algunos sujetos con el fin de utilizarlos para misiones peligrosas. Todo comenzó cuando el gobierno de Bastravia, un diminuto país centroeuropeo, decidió reclutar a unos cuantos voluntarios para cumplir con este siniestro plan.

La idea era, ni más ni menos que sabotear todas las plantaciones de alcachofas en el mundo, a fin de crear una escasez de las mismas que hiciera tambalear la economía mundial. A la vez, eso permitiría incrementar el precio de los alcauciles en el mercado internacional, habida cuenta de que éste era el único producto que la nación exportaba.

Ésta dependencia de la nación de un solo producto de exportación hacía que la balanza de pagos de Bastravia nunca arrojara superávit, aunque, justo es decirlo, tampoco había déficit.

Decidido a llevar a cabo sus planes de dominación universal, el tirano de Bastravia, el príncipe Nikolai Pravdarchensko, comenzó un ambicioso plan tendiente a reforzar la infraestructura científica del reino enviando 25000 bastravianos, después de lavarles el cerebro, a estudiar biología molecular y agricultura a Harvard, con becas gubernamentales. Los graduados deberían aplicar sus conocimientos para encontrar el modo de sabotear la producción de alcauciles en el resto del mundo.

Por supuesto que para mantener el secreto de la operación se impuso redimensionar la PSN, Policía Secreta de la Nación, que de 65 agentes pasó a tener 14000. Como medida adicional de seguridad, se creo la PMS (Policía muy secreta), con 32000 miembros, para vigilar a los miembros de la PSN. Para mayor seguridad, se creó la PUSSJ (Policía Ultra Secreta, Sin Joda), que con sus 85000 espías debería investigar a los miembros de la PMS.

El manejo de toda la masa de información resultante exigió la informatización del reino y el uso de satélites espías, que hubo que comprar a potencias extranjeras usando créditos otorgados para construir centrales hidroeléctricas por Banco Mundial a bajas tasas de intereses, a la vez que las drogas utilizadas para lavar el cerebro de los sujetos de experimentación fueron pagadas con un crédito del Banco Europeo, inicialmente asignados para construir escuelas y hospitales.

Los empleados gubernamentales involucrados en el procesamiento de datos eran 78.000.

El descontento del pueblo obligó a aumentar los efectivos de la policía, de 1500 a 20000 efectivos, y el ejército de 500 guardias fronterizos se convirtió en una maquinaria militar de 375000 efectivos, equipada en base a créditos concedidos por el Club de París para la construcción de carreteras, y por la emisión de deuda pública.

Como el pueblo seguía desconforme, el tirano creó un Ministerio de Propaganda, cuyos 48000 agentes se dedicaban a exaltar las glorias reales o imaginarias del Régimen.

Una última medida tendiente a acallar las protestas populares fue la creación de un Ministerio de Esparcimiento, cuyos 143000 empleados debían brindar espectáculos artísticos o deportivos gratuitos para distraer a las masas.

Finalmente, el descontento cesó temporariamente debido a todas estas medidas, pero a un costo terrible ya que al fin de éste plan de reestructuración del estado, todos los bastravianos eran empleados públicos. La falta de agricultores obligó a suspender la cosecha de alcauciles, que se perdió por completo.

Pero luego de tres semanas de paz social, se reiniciaron las muestras de protesta, ya que el estado en bancarrota no podía pagar los salarios de los empleados públicos. El jefe de la PUSSJ, coronel Vassyli Pendorchenko, destituyó y fusiló al tirano y tomó el poder. Su primera acción de gobierno fue culpar al monocultivo de alcauciles de la ruina de la nación, y anunció que la nueva política de gobierno se abocaría a fomentar el monocultivo de berenjenas.

La experiencia de Bastravia no pasó inadvertida a los expertos de la CIA, que basándose en ésta idea decidieron adoptarla a sus propios fines Como un postrero homenaje al malogrado príncipe Nikolai Pravdarchensko, decidieron llamar a la operación Proyecto Artichoke.


Autor: gustavo.


Buenas tardes.

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