viernes, 7 de enero de 2011

EL SEÑOR STAPLETON




El señor Stapleton estaba justamente indignado, porque tenía la absoluta seguridad de que su nuevo vecino era, más allá de toda duda un sujeto indeseable.

Su convicción se fundamentaba en ciertas actitudes del individuo en cuestión, que demostraban evidentemente que algo andaba muy mal con ese tipo.

Desde que se había mudado a la casa vecina, pensaba el señor Stapleton mientras regaba sus magnolias, su vecino nunca había cortado el césped de su jardín, dejando que las malezas lo invadieran todo, lo que afeaba también, por contigüidad, el jardín del señor Stapleton.

Además, su indumentaria, carente de buen gusto y propia de alguien sin elegancia, contrastaba con la categoría de todos los habitantes del vecindario.

Èste era un asunto de capital importancia para el señor Stapleton, que jamás admitía la menor mácula o arruga en sus costosos trajes, y que consideraba los mugrosos jeans y las rotosas remeras del otro un motivo de escándalo.

Realmente, hasta los pordioseros que frecuentaban la zona parecían más prolijos que su vecino, con esos cabellos grasientos y esa barba enmarañada, decía el señor Stapleton mientras se rascaba, desconcertado, su bien rasurada barbilla.

Después de todo no se puede esperar nada bueno de alguien que escucha a todo volumen, y a altas horas de la noche, música de rock, ese engendro carente de armonía, se decía para sus adentros el señor Stapleton mientras tarareaba por lo bajo su aria favorita de El Mesías.

Evidentemente, el otro era un bárbaro, al que había visto en varias ocasiones descargando de su automóvil cajas de cerveza, bebida típica de gente sin educación (el señor Stapleton solo bebía vinos de calidad, con moderación, por supuesto, y muy de vez en cuando algún vaso de whisky).

Para hacer aún más desagradable al sujeto, en una conversación casual una tarde que por azar se encontraron saliendo de sus casas en el mismo momento, éste le había comentado al pasar que su deporte favorito era el box, el cual, a entender del señor Stapleton, era un entretenimiento digno de salvajes, muy diferente del ajedrez que era su pasatiempo habitual.

Y además, estaba el enojoso asunto de sus convicciones políticas. El sujeto creía que solo el socialismo podía salvar a la humanidad, cosa que un Republicano convencido, como el señor Stapleton, consideraba subversivo en grado extremo.

Sí, se dijo el señor Stapleton, sujetos así desentonan con el vecindario, y no tendrían que vivir en él, aunque puedan pagarse una costosa propiedad.

Lamentablemente, la ley no nos ampara de tener que soportar a personas tan desagradables, se dijo, y eso obliga a los honestos ciudadanos a encargarse personalmete del asunto. Y eso es lo él que haría muy pronto, para terminar con esta enojosa cuestión, se dijo el señor Stapleton mientras bajaba al sótano y revisaba el contenido del tanque de ácido, para verificar que los restos de su última víctima se hubieran disuelto totalmente.


Autor: gustavo.


Buenas Noches.


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6 comentarios:

A las 4 de enero de 2011, 6:17 , Anonymous PAQUITA ha dicho...

Pasaba para comunicarte la publicación hoy de tu/vuestro texto...

*enero 04, 2011. Sarta de inùtiles... (+ BLOGUETIA)

Entrada de El Gaucho Santillán/Gustavo publicada el lunes 4 de enero de 2010 en BLOGUETIA. República Libre y Autónoma de Bloguetia. De la que son Contribuyentes: Doctor Camestres, Fundadores de Bloguetia, Mantis Atea, Gustavo/El Gaucho Santillán, Igrac komarac/El mosquito bailarín y Mirko/su mosquito bailarín bloguetia.blogspot.com/ (...)

... en cuanto al de hoy...
pobre sr. Stapleton, teniendo que ocuparse de poner orden en el caos.

Otra cosa, bailaste dos palabras:

- "Y eso es lo él que haría" pone
- debiera poner ¿Y eso es lo que él haría

Gracias y perdona la intrusión: PAQUITA
-ABRAZOS DESDE EL OTRO LADO DE LA PANTALLA-

 
A las 4 de enero de 2011, 12:07 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Gracias Paquita!!! Un abrazo y feliz 2011!!!

 
A las 5 de enero de 2011, 19:42 , Blogger Neogeminis ha dicho...

Aunque se trata de una historia fantasiosa no puedo dejar de pensar que tienen mucho de realidad. La intolerancia de los que se creen superiores -poco menos que perfectos-llega a hacer que el cinismo se disfrace de moralidad ejemplificadora.
Un abrazo!

 
A las 6 de enero de 2011, 11:50 , Blogger El Gaucho Santillán ha dicho...

Neogèminis, lo crucial de esto, es que.......ES MUY COMUN!!!

Un abrazo.

 
A las 7 de enero de 2011, 15:01 , Blogger Brujotinto ha dicho...

Qué caballero más agradable este Stapleton, me cae bien, y me caería mejor aún si me invitara unas copas de sus finisimos vinos.
Muy bueno el cuento.
Un abrazo etílico.

 
A las 21 de enero de 2011, 13:55 , Blogger Tatuagem ha dicho...

wow que cara que tiene!

 

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